Robert G
Poeta recién llegado
SIN RETORNO
No hay retorno en la esterilidad pueril
de mis anhelos,
los sueños trastocados son mis pies,
y tu mirada,
altiva,
mi destino.
No hay camino,
ni cama,
ni rincón oscuro donde desnudarte,
porque mis ojos,
descubren no tus huellas sino tu aliento.
No hay matices,
ni claro oscuros,
ni mezclas,
sólo una explosión de rojos y de deseos.
Y desesperado he corrido hacia tus fuentes,
buscando el eco de tu sexo,
y me he perdido.
Sólo en la orgía de mis neuronas te he poseído;
y en mi almohada deshecha te he susurrado,
y te he besado
y te he llorado.
Y al fin,
cuando la erupción de mi cuerpo me ha despertado,
y el húmedo sudor corriendo te ha profanado,
he descubierto,
que aunque te quiero,
ya no hay retorno.
No hay retorno en la esterilidad pueril
de mis anhelos,
los sueños trastocados son mis pies,
y tu mirada,
altiva,
mi destino.
No hay camino,
ni cama,
ni rincón oscuro donde desnudarte,
porque mis ojos,
descubren no tus huellas sino tu aliento.
No hay matices,
ni claro oscuros,
ni mezclas,
sólo una explosión de rojos y de deseos.
Y desesperado he corrido hacia tus fuentes,
buscando el eco de tu sexo,
y me he perdido.
Sólo en la orgía de mis neuronas te he poseído;
y en mi almohada deshecha te he susurrado,
y te he besado
y te he llorado.
Y al fin,
cuando la erupción de mi cuerpo me ha despertado,
y el húmedo sudor corriendo te ha profanado,
he descubierto,
que aunque te quiero,
ya no hay retorno.