IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No me deja de observar,
aquella fría tentación de vida muerta,
no me deja de acorralar,
ese sentimiento que me corta la lengua,
y los dedos,
y los ojos,
no me deja sentir,
más que esta tormenta,
de la cual por un latir,
se gesta una lluvia eterna,
no me deja mentir,
la verdad de este horizonte inmenso,
tan pulcro como toda oscuridad,
más tenue que cualquier duda,
y aún así,
es la única verdad
que vale la pena descubrir,
no me deja de silenciar
tus besos de un caramelo
nunca antes degustado,
de años sabe este amor,
de espejos rotos,
y almas incompletas,
de daños irreparables,
y mentiras secretas,
no me deja de hablar,
tu lengua,
a la que beso sin medida.
aquella fría tentación de vida muerta,
no me deja de acorralar,
ese sentimiento que me corta la lengua,
y los dedos,
y los ojos,
no me deja sentir,
más que esta tormenta,
de la cual por un latir,
se gesta una lluvia eterna,
no me deja mentir,
la verdad de este horizonte inmenso,
tan pulcro como toda oscuridad,
más tenue que cualquier duda,
y aún así,
es la única verdad
que vale la pena descubrir,
no me deja de silenciar
tus besos de un caramelo
nunca antes degustado,
de años sabe este amor,
de espejos rotos,
y almas incompletas,
de daños irreparables,
y mentiras secretas,
no me deja de hablar,
tu lengua,
a la que beso sin medida.