IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Dirigiéndonos al ocaso,
de una mente enferma,
digiriendo la podredumbre,
caen las condenas,
por no poder soportar, aún asimilando,
las penas de un mundo flagelado,
caminos han hecho las tristezas,
entre miedos que nos impulsan,
al anhelo de no morir,
se erigen cimientos
de un lamento
aún más absurdo que el saber,
porque la luna no conoce sus pesares,
y sin consciencia somos solo luz,
la avenencia
en esos umbrales es tan clara,
que la fe pierde propósito,
los pecados se desintegran,
y sus espacios, ahora vacíos,
purifican al firmamento,
el silencio al final gobernará,
puede ser paz,
mortuorio descanso,
pero nunca dolor,
el silencio abruma a cualquier vida,
ya que su ardor nos quema
hasta volvernos cenizas,
no se separarán del viento,
ya que cuentan con el tiempo,
que también será olvidado.
de una mente enferma,
digiriendo la podredumbre,
caen las condenas,
por no poder soportar, aún asimilando,
las penas de un mundo flagelado,
caminos han hecho las tristezas,
entre miedos que nos impulsan,
al anhelo de no morir,
se erigen cimientos
de un lamento
aún más absurdo que el saber,
porque la luna no conoce sus pesares,
y sin consciencia somos solo luz,
la avenencia
en esos umbrales es tan clara,
que la fe pierde propósito,
los pecados se desintegran,
y sus espacios, ahora vacíos,
purifican al firmamento,
el silencio al final gobernará,
puede ser paz,
mortuorio descanso,
pero nunca dolor,
el silencio abruma a cualquier vida,
ya que su ardor nos quema
hasta volvernos cenizas,
no se separarán del viento,
ya que cuentan con el tiempo,
que también será olvidado.