[center:670b264bc1]Silencio:[/center:670b264bc1]
En el silencio de aquella gran paliza, el hermano mayor hundía sus puños en sus bolsillos maltrechos. El hermano menor se retorcía en el piso del sótano con gran dolor y la maldita madrastra se reía vilmente. Ya había sido la ultima de la semana y la quinta vez que le decía el adjetivo de retrasado a su pobre hermanito. Y el hermano mayor crecía de ira. Sus dientes se apretaban los unos con los otros mientras la madrastra abusaba de su pobre hermano, que solo gemía ya que no podía hablar. Y cerró sus ojos el hermano mayor, y sintió el látigo fuerte de una correa, y el aullido de dolor de su hermanito. Y luego, el silencio. ¿Por que a el y no a mi?
Ya de noche, en su sótano, el hermano mayor cura de las heridas de su hermano y le da de comer. Una línea de odio se traza a través de la pared oscura del sótano.
Y planea el hermano mayor la trama de esta historia.
-Esta noche, cuando cierren sus ojos, yo no los cerrare.- murmura el hermano mayor. Su hermano menor gime algo inaudible. Y este crece más en odio. Peor sentimiento humano e inhumano. Y el hermano mayor busca entre las cajas viejas y podridas, un cuchillo de cocina, usado para cocinar a las bestias de arriba.
Y el cuchillo brilla ante el rayo de luna que atraviesa la línea de odio en la pared. Y nota el hermano mayor, que su hermano se ha sentado, y lo mira asombrado.
-No, no tengas miedo, no es para ti, yo soy bueno, no te haré nada hermanito. Ellos si.- Y el hermano menor sonríe en medio de la luz de luna. Y el hermano mayor somete un pensamiento sarcástico. Esta noche, lo haré, entrare en la habitación, abriré una compuerta en cada uno de ellos, y mi cuchillo será testigo escaparemos. Y luego de varios cálculos: el hermano procede.
De la nada, clava su cuchillo en la energía. Y con un jalón, abre una compuerta hacia la nada. Y de su mente sale viento y aire. Y de su mente sale el odio. Y ven ambos hermanos lo cometido:
-¿A donde vamos?- labios partidos, moretones, y muerte produce el hermano menor, y detrás escondida inocencia.
-No se, lejos de aquí, muy lejos de aquí, donde no nos encuentren - responde el hermano mayor. Y luego el hermano mayor sonríe a su hermano menor. El portal brilla incandescentemente, fulminado por el odio del hermano mayor, y mantenido por su mente.
Y ambos sonríen juntos, su plan ha sido un éxito. Y el hermano mayor toma la mano del menor y lo ayuda a pararse, en medio de dolor y sufrimiento.
Y da un vistazo el hermano mayor a su alrededor, a su hogar, a su odio y a la línea disipante en la pared. Y cruzan
-Vamos, y bailemos tango -
Se escucha una risa irónica. Y ambos se dan cuenta de que no volverían a hablar jamás.
En el silencio de aquella gran paliza, el hermano mayor hundía sus puños en sus bolsillos maltrechos. El hermano menor se retorcía en el piso del sótano con gran dolor y la maldita madrastra se reía vilmente. Ya había sido la ultima de la semana y la quinta vez que le decía el adjetivo de retrasado a su pobre hermanito. Y el hermano mayor crecía de ira. Sus dientes se apretaban los unos con los otros mientras la madrastra abusaba de su pobre hermano, que solo gemía ya que no podía hablar. Y cerró sus ojos el hermano mayor, y sintió el látigo fuerte de una correa, y el aullido de dolor de su hermanito. Y luego, el silencio. ¿Por que a el y no a mi?
Ya de noche, en su sótano, el hermano mayor cura de las heridas de su hermano y le da de comer. Una línea de odio se traza a través de la pared oscura del sótano.
Y planea el hermano mayor la trama de esta historia.
-Esta noche, cuando cierren sus ojos, yo no los cerrare.- murmura el hermano mayor. Su hermano menor gime algo inaudible. Y este crece más en odio. Peor sentimiento humano e inhumano. Y el hermano mayor busca entre las cajas viejas y podridas, un cuchillo de cocina, usado para cocinar a las bestias de arriba.
Y el cuchillo brilla ante el rayo de luna que atraviesa la línea de odio en la pared. Y nota el hermano mayor, que su hermano se ha sentado, y lo mira asombrado.
-No, no tengas miedo, no es para ti, yo soy bueno, no te haré nada hermanito. Ellos si.- Y el hermano menor sonríe en medio de la luz de luna. Y el hermano mayor somete un pensamiento sarcástico. Esta noche, lo haré, entrare en la habitación, abriré una compuerta en cada uno de ellos, y mi cuchillo será testigo escaparemos. Y luego de varios cálculos: el hermano procede.
De la nada, clava su cuchillo en la energía. Y con un jalón, abre una compuerta hacia la nada. Y de su mente sale viento y aire. Y de su mente sale el odio. Y ven ambos hermanos lo cometido:
-¿A donde vamos?- labios partidos, moretones, y muerte produce el hermano menor, y detrás escondida inocencia.
-No se, lejos de aquí, muy lejos de aquí, donde no nos encuentren - responde el hermano mayor. Y luego el hermano mayor sonríe a su hermano menor. El portal brilla incandescentemente, fulminado por el odio del hermano mayor, y mantenido por su mente.
Y ambos sonríen juntos, su plan ha sido un éxito. Y el hermano mayor toma la mano del menor y lo ayuda a pararse, en medio de dolor y sufrimiento.
Y da un vistazo el hermano mayor a su alrededor, a su hogar, a su odio y a la línea disipante en la pared. Y cruzan
-Vamos, y bailemos tango -
Se escucha una risa irónica. Y ambos se dan cuenta de que no volverían a hablar jamás.
