A veces
es bueno
evadirse
del murmullo,
escuchar tan solo
la sístole,
la diástole.
A veces
es grata
la inmersión
tras el estrato
de los ojos
cansados.
A veces
es necesario
inventar
en la oscuridad.
Es bueno,
a veces,
despertar
y sumergirse
en la algarabía
del silencio.