IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Acarrean anocheceres,
los días saturados,
de orbe negro,
de lunas gélidas,
las nubes caen, pesadas,
con el peso de sus edades,
por amaneceres sombríos.
el suelo tiñe todo amor,
brotan seres enfermos,
por dolor,
gimen las rosas de la vida,
el cielo escupe nuestras plegarias,
porque nunca comprendió la fe,
solo entiende de tormentas y desastre,
de condenas y pesares,
aún quedan ilusiones para sueños fríos,
quedan sueños, para días vivos,
para herida abierta,
el fuego calienta la gélida piel,
no hay corazón que guarde calor,
cuando el pecho es crudo invierno,
cuando la mente hiberna
en las planicies del cansancio,
el frío congela al viento desertor,
quisiera cada mota ser tiempo,
aún somos intentos de mundo mundano,
el tiempo no se cansa,
a pesar de siempre sostener al cielo,
el tiempo es para caminar muriendo,
sangrando sueños,
el tiempo, es deseo maldito,
el viento guarda soledades,
de tiempo perdido,
de cielos quebrados,
aunque la certeza ilumine,
la duda gobierna al universo,
en mi pecho, retazos de memorias,
de besos al cielo,
de oraciones al viento,
de dolor de muerto,
entre instantes inmensos
de silencio vivo.
los días saturados,
de orbe negro,
de lunas gélidas,
las nubes caen, pesadas,
con el peso de sus edades,
por amaneceres sombríos.
el suelo tiñe todo amor,
brotan seres enfermos,
por dolor,
gimen las rosas de la vida,
el cielo escupe nuestras plegarias,
porque nunca comprendió la fe,
solo entiende de tormentas y desastre,
de condenas y pesares,
aún quedan ilusiones para sueños fríos,
quedan sueños, para días vivos,
para herida abierta,
el fuego calienta la gélida piel,
no hay corazón que guarde calor,
cuando el pecho es crudo invierno,
cuando la mente hiberna
en las planicies del cansancio,
el frío congela al viento desertor,
quisiera cada mota ser tiempo,
aún somos intentos de mundo mundano,
el tiempo no se cansa,
a pesar de siempre sostener al cielo,
el tiempo es para caminar muriendo,
sangrando sueños,
el tiempo, es deseo maldito,
el viento guarda soledades,
de tiempo perdido,
de cielos quebrados,
aunque la certeza ilumine,
la duda gobierna al universo,
en mi pecho, retazos de memorias,
de besos al cielo,
de oraciones al viento,
de dolor de muerto,
entre instantes inmensos
de silencio vivo.