Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Me abroché lo poco que quedaba de la confianza en mí mismo
con el hilo de descoser los sueños interrumpidos.
Me abroché la camisa rasgada de tantas noches, tantos gritos,
con el carmín de abrazos de consuelo de quien nunca supo o nunca quiso.
Me abroché las manos para que mis labios no le pidieran auxilio
a tanta falsa esperanza de cápsulas vestidas de rosa y amarillo.
Me abroché los ojos y las pestañas me enjaularon un futuro que creía perdido,
para que al volver la mañana no saliera como siempre corriendo sin destino.
Me abroché el alma y con todas mis armas, me senté a vivir en la esquina de un pasillo
en el que todavía recuerdo que abrí una puerta y a patadas con la vida, le gané la batalla de seguir estando vivo.
con el hilo de descoser los sueños interrumpidos.
Me abroché la camisa rasgada de tantas noches, tantos gritos,
con el carmín de abrazos de consuelo de quien nunca supo o nunca quiso.
Me abroché las manos para que mis labios no le pidieran auxilio
a tanta falsa esperanza de cápsulas vestidas de rosa y amarillo.
Me abroché los ojos y las pestañas me enjaularon un futuro que creía perdido,
para que al volver la mañana no saliera como siempre corriendo sin destino.
Me abroché el alma y con todas mis armas, me senté a vivir en la esquina de un pasillo
en el que todavía recuerdo que abrí una puerta y a patadas con la vida, le gané la batalla de seguir estando vivo.