SIENDO NIÑO
Siendo niño la vida era distinta,
mi novia era un balón que no botaba,
los libros no eran más que hojas con tinta,
y aunque siempre iba a clase, nunca estaba.
El ruido de la tiza del maestro
era el grito del monstruo de mi sueño,
la clase de sociales un secuestro
y el patio un universo muy pequeño.
Las tardes eran manchas de nocilla,
mi madre preparándome el bocata,
mis cromos, mis balones, mis enseres,
triunfar era observar desde mi silla
a Don Pin Pon, a Espìnete, a Caponata
mientras iba deshaciendo deberes.
Siendo niño la vida era distinta,
mi novia era un balón que no botaba,
los libros no eran más que hojas con tinta,
y aunque siempre iba a clase, nunca estaba.
El ruido de la tiza del maestro
era el grito del monstruo de mi sueño,
la clase de sociales un secuestro
y el patio un universo muy pequeño.
Las tardes eran manchas de nocilla,
mi madre preparándome el bocata,
mis cromos, mis balones, mis enseres,
triunfar era observar desde mi silla
a Don Pin Pon, a Espìnete, a Caponata
mientras iba deshaciendo deberes.