IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre tiempos cuerdos
se ve muy clara la estupidez,
entre cruentos cuerpos, abiertos,
aún más muertos, de dolor de alma,
de calor de madre, de cientos,
se enmarca el conocimiento,
como sabiduría incuestionable,
como cimiento sagrado,
y la mano del hombre dominará,
sobre esclavos que desean serlo,
se condensará el odio de siglos,
y emergerá
una nueva forma de libertad,
matándonos por asfixia,
el aire sabrá a mar,
y los suelos serán tumba,
los sueños serán sueño,
por el mero hecho de soñar,
de ser cuestionados y obligados
a vivir con culpa,
el arrepentimiento será cielo infernal,
y la humanidad, diablo,
la cima quedará lejana,
en un posible imposible,
la verdad será mentira,
aún sin cuestionarla,
y el infinito siempre será la muerte,
entre ardores de toda vida.
se ve muy clara la estupidez,
entre cruentos cuerpos, abiertos,
aún más muertos, de dolor de alma,
de calor de madre, de cientos,
se enmarca el conocimiento,
como sabiduría incuestionable,
como cimiento sagrado,
y la mano del hombre dominará,
sobre esclavos que desean serlo,
se condensará el odio de siglos,
y emergerá
una nueva forma de libertad,
matándonos por asfixia,
el aire sabrá a mar,
y los suelos serán tumba,
los sueños serán sueño,
por el mero hecho de soñar,
de ser cuestionados y obligados
a vivir con culpa,
el arrepentimiento será cielo infernal,
y la humanidad, diablo,
la cima quedará lejana,
en un posible imposible,
la verdad será mentira,
aún sin cuestionarla,
y el infinito siempre será la muerte,
entre ardores de toda vida.