Asklepios
Incinerando envidias
Siempre, al volver a jugar con el deseo,
la desnudez, -rápida, con sus
ojos ciegos-, echaría de menos esa interminable
búsqueda de los instantes más intensos
de pasión siempre reclamada.
Su realidad, y también su recuerdo, no sirven.
No son suficientes; quedan incompletos.
Todo se resume y concluye en melancolía,
donde se esconde y recluye eso que
nunca deja de buscarse.
la desnudez, -rápida, con sus
ojos ciegos-, echaría de menos esa interminable
búsqueda de los instantes más intensos
de pasión siempre reclamada.
Su realidad, y también su recuerdo, no sirven.
No son suficientes; quedan incompletos.
Todo se resume y concluye en melancolía,
donde se esconde y recluye eso que
nunca deja de buscarse.