IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se voltea el horizonte,
y somos presas de la gravedad,
emergemos, aún torcidos,
nos elevamos como el viento,
tan liviano,
tan sediento,
nos mezclamos con el tiempo,
entre nubes de futuros improbables,
materializamos el deseo,
como calavera de caronte,
entre la bandera de toda rendición,
de brazos fatigados,
de la muerte, ahora limitada,
la sumisión de la libertad,
es tan aterradora como el alma,
como la tortura confeccionada,
para todo ingenuo que ose adentrarse,
no hay caída, si la huida nos retiene,
no hay malicia, si la bondad no es herida,
no hay codicia, ni consuelo,
no hay deseo,
si el suelo es nuestro sueño.
y somos presas de la gravedad,
emergemos, aún torcidos,
nos elevamos como el viento,
tan liviano,
tan sediento,
nos mezclamos con el tiempo,
entre nubes de futuros improbables,
materializamos el deseo,
como calavera de caronte,
entre la bandera de toda rendición,
de brazos fatigados,
de la muerte, ahora limitada,
la sumisión de la libertad,
es tan aterradora como el alma,
como la tortura confeccionada,
para todo ingenuo que ose adentrarse,
no hay caída, si la huida nos retiene,
no hay malicia, si la bondad no es herida,
no hay codicia, ni consuelo,
no hay deseo,
si el suelo es nuestro sueño.