Naturu3
Poeta fiel al portal
Es algún lugar soleado, no importa en dónde ubica su pereza.
Los silentes ventanales desnudos de reflejos, sollozan a veces y a su alrededor, una gran fuente que lleva por estandarte cuatro ranas verde bronce. Creo que ellas han perdido sus recuerdos por inanición.
El viento trae aromas cuidados y rutinarios de carne asada hecha con la colecta del obrero que está libre, tras la cerca que nos retiene.
Sus compañeros beberán con ahínco la cerveza de capital importancia para vislumbrar el calor desde un mareo coqueto.
Son los años cuarenta y el jardín está igual que hace cuatro décadas.
Se fueron sus artífices, se casaron como malos amantes y buenos esposos. Quizá hayan sido abuelos borrachos. La fuente sí lo sabe, por cierto.
Hoy aquí, a la vera de la vetusta frescura, ya es premonitoriamente tarde para algunas cosas.
De noche reaparecen los obreros en el día de su paga: el amanecer se vuelve loco de pico y pala.
Intentan terminar la obra que habían comenzado un poco antes de que naciéramos, al menos yo.
Las ranas nos regocijan a diario; más la fuente, incapaz, no sacia la sed.
Será por apatía o ingenuidad en este osado paisaje de hospital en reconstrucción.
Los silentes ventanales desnudos de reflejos, sollozan a veces y a su alrededor, una gran fuente que lleva por estandarte cuatro ranas verde bronce. Creo que ellas han perdido sus recuerdos por inanición.
El viento trae aromas cuidados y rutinarios de carne asada hecha con la colecta del obrero que está libre, tras la cerca que nos retiene.
Sus compañeros beberán con ahínco la cerveza de capital importancia para vislumbrar el calor desde un mareo coqueto.
Son los años cuarenta y el jardín está igual que hace cuatro décadas.
Se fueron sus artífices, se casaron como malos amantes y buenos esposos. Quizá hayan sido abuelos borrachos. La fuente sí lo sabe, por cierto.
Hoy aquí, a la vera de la vetusta frescura, ya es premonitoriamente tarde para algunas cosas.
De noche reaparecen los obreros en el día de su paga: el amanecer se vuelve loco de pico y pala.
Intentan terminar la obra que habían comenzado un poco antes de que naciéramos, al menos yo.
Las ranas nos regocijan a diario; más la fuente, incapaz, no sacia la sed.
Será por apatía o ingenuidad en este osado paisaje de hospital en reconstrucción.
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