Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Como si no hubieran pasado los días
de una vida, vuelvo a septiembre
como un pájaro nacido en la ausencia,
guardando la firme promesa de mi vuelo.
Vuelvo a septiembre, y el cielo
sigue siendo azul, aunque las calles
parecen más oscuras y los días
se hayan borrado de mi vocabulario.
Aún no es otoño en los tejados,
ni la ciudad se apura bajo la lluvia
y, tal vez, tengamos tiempo,
si cierran pronto las barras de los bares,
para tomar el pulso a una última caricia.
Vuelvo a septiembre, un septiembre
aún con el mar en las ventanas,
viajero de otras noches ya olvidadas
donde las estrellas imaginaban
las tormentas y los planetas se ocultaban
bajo el vuelo de tu falda.
A veces el amor se nos hacía noche en los portales.
Septiembre, sí, solía tener tus ojos.
de una vida, vuelvo a septiembre
como un pájaro nacido en la ausencia,
guardando la firme promesa de mi vuelo.
Vuelvo a septiembre, y el cielo
sigue siendo azul, aunque las calles
parecen más oscuras y los días
se hayan borrado de mi vocabulario.
Aún no es otoño en los tejados,
ni la ciudad se apura bajo la lluvia
y, tal vez, tengamos tiempo,
si cierran pronto las barras de los bares,
para tomar el pulso a una última caricia.
Vuelvo a septiembre, un septiembre
aún con el mar en las ventanas,
viajero de otras noches ya olvidadas
donde las estrellas imaginaban
las tormentas y los planetas se ocultaban
bajo el vuelo de tu falda.
A veces el amor se nos hacía noche en los portales.
Septiembre, sí, solía tener tus ojos.
Última edición: