Damablanca
Poeta recién llegado
¡Maldíceme!... en mil lenguas,
que en ciento y una, ¡yo!...te bendigo
¡clama al cielo! postulando mi castigo,
que ante sus puertas...¡yo!...te absuelvo,
sentenciame al mismo infierno,
y habré de danzar sobre sus llamas,
escupe vinagre sobre mis llagas,
que yo reverenciaré tu boca,
sepultame bajo una roca,
y ayudaré a inscribir mi lapida,
Observan impasible mis ojos,
como se torna en abono,
el excremento de tu sangre,
sellas mi boca con alambres,
lapidando hirientes verdades,
disfrutad mi carnaza con calma,
os habéis de atragantar,
con las vísceras de mi alma.