IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se entumece el cielo,
y el viento ya no respira,
nuestro pecho es veneno de flor muerta,
carencias que iluminan,
desde un centro misterioso,
se aleja cada vez que nos acercamos,
parece que el cielo se nutre de nuestras historias,
admiramos nuestro recuerdos,
en la obligatoriedad del dolor,
nostalgias cruentas,
que nunca paran de sangrar,
cedemos al colapso,
y nuestra consciencia adormecida,
vuela entre tiempo pausado,
abrimos el alma,
y todo es luz,
hemos de volver a encendernos,
una vez más.
y el viento ya no respira,
nuestro pecho es veneno de flor muerta,
carencias que iluminan,
desde un centro misterioso,
se aleja cada vez que nos acercamos,
parece que el cielo se nutre de nuestras historias,
admiramos nuestro recuerdos,
en la obligatoriedad del dolor,
nostalgias cruentas,
que nunca paran de sangrar,
cedemos al colapso,
y nuestra consciencia adormecida,
vuela entre tiempo pausado,
abrimos el alma,
y todo es luz,
hemos de volver a encendernos,
una vez más.