Maroc
Alberto
El silencio llena la lluvia de tus ojos
expuesto a los pólenes del determinismo,
olvidando todas las primaveras
de carne desgarrada
por el rodar de los meses.
Celosías con flores
y síncopas al aire
en los últimos minutos
de una forma de vida,
ya no te quedarás como estabas
sagaz entre los inteligentes;
perdedor de existencia sin dinero,
hombre hecho así mismo
de trivialidades,
¿qué fuerza te impulsaba?,
reflejos,
necesidad,
dolor,
naturaleza...
Sublime constructor del amanecer
como un mustélido misterioso,
rey mendigo,
campeón de la tristeza
de los marginados,
voz del fruto...
una noche te vi
arrastrando tu identidad
con la cabeza alta
y la mirada viva,
quién imaginó que por un momento
seguirías tu camino
lince de las calles,
sigiloso felino,
noctámbulo con garras de sin vergüenza,
corredor invencible,
soberano del trigo al agua,
barrote de hierro que surge
de incondicionales creyentes
en la estela perdida de los peligros,
lamentos,
manos,
huellas,
lucha,
¡cantó a la vida!,
estás solo arroyuelo de los jazmines,
buscador de poblados y ternura,
águila alerta,
lucero,
sorpresa ante el imprevisto,
afortunado triunfador del futuro
despeinado por un romance,
juguete roto
entre los pequeños años insostenibles,
querías lo mismo
que cualquiera;
hablarnos de sus manos,
de su risa,
de lo grande, entonces.
(1) título de una canción de Triana.
expuesto a los pólenes del determinismo,
olvidando todas las primaveras
de carne desgarrada
por el rodar de los meses.
Celosías con flores
y síncopas al aire
en los últimos minutos
de una forma de vida,
ya no te quedarás como estabas
sagaz entre los inteligentes;
perdedor de existencia sin dinero,
hombre hecho así mismo
de trivialidades,
¿qué fuerza te impulsaba?,
reflejos,
necesidad,
dolor,
naturaleza...
Sublime constructor del amanecer
como un mustélido misterioso,
rey mendigo,
campeón de la tristeza
de los marginados,
voz del fruto...
una noche te vi
arrastrando tu identidad
con la cabeza alta
y la mirada viva,
quién imaginó que por un momento
seguirías tu camino
lince de las calles,
sigiloso felino,
noctámbulo con garras de sin vergüenza,
corredor invencible,
soberano del trigo al agua,
barrote de hierro que surge
de incondicionales creyentes
en la estela perdida de los peligros,
lamentos,
manos,
huellas,
lucha,
¡cantó a la vida!,
estás solo arroyuelo de los jazmines,
buscador de poblados y ternura,
águila alerta,
lucero,
sorpresa ante el imprevisto,
afortunado triunfador del futuro
despeinado por un romance,
juguete roto
entre los pequeños años insostenibles,
querías lo mismo
que cualquiera;
hablarnos de sus manos,
de su risa,
de lo grande, entonces.
(1) título de una canción de Triana.
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