Sinuhé
Poeta adicto al portal
Asaltarán los góticos;
pobrecillos demenciales en el fango.
Esparciendo fogonazos, derritiendo campanarios;
susurrarán su escabrosa fechoría, a las estrellas.
Yo quitaré de nuevo mi periostio,
disecaré la médula talvez,
me una a ellos.
Temo decir si acaso,
-como tengo el corazón de cuerda y trapos-
huiré efímero en fin al cenicero;
al insomne triángulo aquel
donde se rompen las sombras.
Merodearé quizás,
si al fin ya turbia y congelada reconozcan,
mi cadavérica sangre encarcelada.
Repoblarán mis cuencas,
heladísimos mis párpados turgentes,
desollarán todo... nítidamente.
Y llorarán.
Maldecirán terribles y perversos;
como escribanos dioses en eclipses.
Despertarán los duendes poseídos,
y surcarán los turbios pajes
al encuentro de tu enjambre pavoroso.
......
Señor de las Moscas; ¡dános la vida!
y llévate a los tristes en tus manos...
......
.....
....
...
..
.
pobrecillos demenciales en el fango.
Esparciendo fogonazos, derritiendo campanarios;
susurrarán su escabrosa fechoría, a las estrellas.
Yo quitaré de nuevo mi periostio,
disecaré la médula talvez,
me una a ellos.
Temo decir si acaso,
-como tengo el corazón de cuerda y trapos-
huiré efímero en fin al cenicero;
al insomne triángulo aquel
donde se rompen las sombras.
Merodearé quizás,
si al fin ya turbia y congelada reconozcan,
mi cadavérica sangre encarcelada.
Repoblarán mis cuencas,
heladísimos mis párpados turgentes,
desollarán todo... nítidamente.
Y llorarán.
Maldecirán terribles y perversos;
como escribanos dioses en eclipses.
Despertarán los duendes poseídos,
y surcarán los turbios pajes
al encuentro de tu enjambre pavoroso.
......
Señor de las Moscas; ¡dános la vida!
y llévate a los tristes en tus manos...
......
.....
....
...
..
.