Beache
Bertoldo Herrera Gitterman
SENDA AL SUR
Por la senda solitaria que avanza hacia el sur
va poniendo la distancia que la separa de mí
cada paso que le imprime a su ritmo veloz
va cayendo a mi alma como golpe de dolor.
Ella dijo ¡no!, su respuesta fue muy clara
ella me dijo no y se fue corriendo de mi lado
y allí quedé yo en la mitad del camino
con el alma en la mano y mi pie estacado.
Sin lograr entender lo que estaba pasando,
atornillado al suelo que mis pies pisaban,
mi sangrante corazón dando fuertes dentelladas
como puños de acero sus paredes golpeaban.
¿Cómo pudo decir no? Si era centro de mi ser:
mi cielo, mi mundo, mi luz, mi sol, mi anhelo.
Combinó dos letras en la forma más fatídica
y mi vida quedó toda desprovista de consuelo.
Y ahí quede yo. Estacado al centro del camino
atornillado sólo al piso que mis pies tocaban
con el alma rota, destrozada en mil pedazos,
mi puñado de sueños que en ella centraban.
No soy de esos hombres de los que perseveran
la constancia es precepto de persona de bien:
ella puso en mi vida veredas de cruces y espinas
pues amar es muy triste si no te aman también.
E inicié largo viaje, que duró cincuenta años
en el sentido contrario en que esa tarde se fue
me deshice de todo y en la siguiente mañana
emprendí rumbo al norte y muy lejos llegué.
Esos tiempos tortuosos me trajo el destino
pero allá en la distancia mi dolor se sanó
sólo queda el recuerdo que nunca se ha ido
de aquella muchacha que yo amé y no me amó.
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial 2023
Por la senda solitaria que avanza hacia el sur
va poniendo la distancia que la separa de mí
cada paso que le imprime a su ritmo veloz
va cayendo a mi alma como golpe de dolor.
Ella dijo ¡no!, su respuesta fue muy clara
ella me dijo no y se fue corriendo de mi lado
y allí quedé yo en la mitad del camino
con el alma en la mano y mi pie estacado.
Sin lograr entender lo que estaba pasando,
atornillado al suelo que mis pies pisaban,
mi sangrante corazón dando fuertes dentelladas
como puños de acero sus paredes golpeaban.
¿Cómo pudo decir no? Si era centro de mi ser:
mi cielo, mi mundo, mi luz, mi sol, mi anhelo.
Combinó dos letras en la forma más fatídica
y mi vida quedó toda desprovista de consuelo.
Y ahí quede yo. Estacado al centro del camino
atornillado sólo al piso que mis pies tocaban
con el alma rota, destrozada en mil pedazos,
mi puñado de sueños que en ella centraban.
No soy de esos hombres de los que perseveran
la constancia es precepto de persona de bien:
ella puso en mi vida veredas de cruces y espinas
pues amar es muy triste si no te aman también.
E inicié largo viaje, que duró cincuenta años
en el sentido contrario en que esa tarde se fue
me deshice de todo y en la siguiente mañana
emprendí rumbo al norte y muy lejos llegué.
Esos tiempos tortuosos me trajo el destino
pero allá en la distancia mi dolor se sanó
sólo queda el recuerdo que nunca se ha ido
de aquella muchacha que yo amé y no me amó.
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial 2023