Calma mi agonía en sabor cortante,
sé mi tortura y arroja a mí tu semblante.
Llora mis lágrimas errantes y míralas,
verás sólo heridas, ahora quítalas.
Sé mi olvido, mi penuria eterna
y dame un látigo para cortar mis venas.
Dame de aquello que guardas en mente
y suéltame en vacío estrellar a una muerte.
Arráncame de cuajo todo cuanto quieras
y extrae el jugo del amor que esperas.
Etiqueta mi alma como a uno más
y la bella figura que no eres serás.
Que tus alas de blanco tornen sangre
y al secar su flujo mueran de hambre.
Y en negro vacío me acompañes siempre,
al eterno infierno, de enero a diciembre.
Que un beso tuyo me posea en espasmos
y escupa mi vida infernal en orgasmos.
Al débil le quites su hilo fino de aliento,
a mí más aún tanto piel como ligamentos.
Y el último palpitar que ese órgano produce
a la luz del fuego y de piano nos luce.
Mírame de nuevo entre notas musicales
y abrázame en un juego de ritos ancestrales.
Dedica esa sonrisa llena de muerte y oscuridad
a este descompuesto ángel de infelicidad.
Regálale lo más preciado a su sentir:
tu primer beso, entre llamas de grados mil.
Funde conmigo tus últimas palabras
y toquemos juntos una fúnebre balada.
Que el ambiente gótico se coma el día
para navegar en noche siempre, eterna mía...
sé mi tortura y arroja a mí tu semblante.
Llora mis lágrimas errantes y míralas,
verás sólo heridas, ahora quítalas.
Sé mi olvido, mi penuria eterna
y dame un látigo para cortar mis venas.
Dame de aquello que guardas en mente
y suéltame en vacío estrellar a una muerte.
Arráncame de cuajo todo cuanto quieras
y extrae el jugo del amor que esperas.
Etiqueta mi alma como a uno más
y la bella figura que no eres serás.
Que tus alas de blanco tornen sangre
y al secar su flujo mueran de hambre.
Y en negro vacío me acompañes siempre,
al eterno infierno, de enero a diciembre.
Que un beso tuyo me posea en espasmos
y escupa mi vida infernal en orgasmos.
Al débil le quites su hilo fino de aliento,
a mí más aún tanto piel como ligamentos.
Y el último palpitar que ese órgano produce
a la luz del fuego y de piano nos luce.
Mírame de nuevo entre notas musicales
y abrázame en un juego de ritos ancestrales.
Dedica esa sonrisa llena de muerte y oscuridad
a este descompuesto ángel de infelicidad.
Regálale lo más preciado a su sentir:
tu primer beso, entre llamas de grados mil.
Funde conmigo tus últimas palabras
y toquemos juntos una fúnebre balada.
Que el ambiente gótico se coma el día
para navegar en noche siempre, eterna mía...