Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Omitirán verdades
para abrazar mentiras.
La pausa
sin la intención incomoda.
Injusta la suerte
no reconoce las piezas del juego,
se alimentan insomnios
y sobre la mesa, la taza de café
aquieta el paladar.
El viento robó,
esas, las carcajadas
que sin rumbo fijo
acompañaban la imágenes ingenuas.
Todo fue transitorio:
el rumor de los pájaros,
la arboleda de silencios,
trayendo nuevos rostros, viejos pesares,
insistentes angustias.
Con los ojos vendados
jugamos a la vida.
Creemos real y constante
todo lo que el tacto percibe.
Con las yemas rotas
sangrando vanidades
moldeamos la carne que nos rodea
hasta que la muerte nos levanta
el velo y en un suspiro
finaliza la siesta de la vida.
Casu consulto;
La vida, subterfugio de la misma muerte.
para abrazar mentiras.
La pausa
sin la intención incomoda.
Injusta la suerte
no reconoce las piezas del juego,
se alimentan insomnios
y sobre la mesa, la taza de café
aquieta el paladar.
El viento robó,
esas, las carcajadas
que sin rumbo fijo
acompañaban la imágenes ingenuas.
Todo fue transitorio:
el rumor de los pájaros,
la arboleda de silencios,
trayendo nuevos rostros, viejos pesares,
insistentes angustias.
Con los ojos vendados
jugamos a la vida.
Creemos real y constante
todo lo que el tacto percibe.
Con las yemas rotas
sangrando vanidades
moldeamos la carne que nos rodea
hasta que la muerte nos levanta
el velo y en un suspiro
finaliza la siesta de la vida.
Casu consulto;
La vida, subterfugio de la misma muerte.
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