
Sangre y ser
Un montón de recuerdos con sangre
diluida y tan fluida como la negra
noche tan oscura como el encierro
de un alma que se pudre.
Ese hedor tan putrefacto del cuerpo
que se descompone en vida y con letargo,
es ese que deja impregnado el olor
en medio de la suciedad de su pensamiento.
No hace falta trasbocar por que
se nada en la inmundicia y el revoltijo
del espíritu que se oscurece y deja
que la mente sea un templo para
los aullidos del interior.
Ese plasma llamado líquido vital
ahora es un espeso barro que
recorre desde el cerebro hasta
la punta de los pies y hace regurgitar
lo vivo del ser; ahora se transforma
en un ente que en la penumbra se queja
y de la soledad se acompaña.
® Carlos Andrés 16-10-2021®