Nia
Poeta recién llegado
Me arrojé sin adivinar
que el sabor del polvo
era vulgar y a su vez
exquisito.
Me teñí de gris y mi
caricia resbaló en el
asfalto que besó
el último recuerdo.
Sangré sin dolor,
pero los espasmos
cruzaron el umbral
de lo que jamás
pude soportar.
Nia
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