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Rutinario

Sandia

~ G i a ~
¿Quién devuelve a mí ser
la tranquilidad de la incertidumbre?,
la paz de no ser nadie,
de carecer de roles, inerte
en la esencial sustancia del observar,
del vivir en la absorta calidez del ahora

de dormir sobre la quietud
de la irresponsabilidad,
porque aún hay tiempo para los errores,
aún hay espacio para construirse,
aún hay hambre de oportunidades

devuélvanme la valentía
de ser quien no quieren que sea,
de decir lo que ya no se puede,
de ser impulso en el sepia de los días,
vendaval en nuestros otoños.
 
Última edición:
¿Quién devuelve a mí ser
la tranquilidad de la incertidumbre?,
la paz de no ser nadie,
de carecer de roles, inerte
en la esencial sustancia del observar,
del vivir en la absorta calidez del ahora

de dormir sobre la quietud
de la irresponsabilidad,
porque aún hay tiempo para los errores, aún hay espacio para construirse,
aún hay hambre de oportunidades

devuélvanme la valentía
de ser quien no quieren que sea,
de decir lo que ya no se puede,
de ser impulso en el sepia de los días,
vendaval en nuestros otoños.
Hay amores que nos roban todo, hasta la decencia.
A veces damos todo, que nos quedamos sin nada.
La incertidumbre, la nostalgia, son una de las más importantes catástrofes que nos deja.

Saludos
 
Una oveja negra es mejor que cien borregos blancos. Es fundamental, sobre todo sino coincide con nuestros ideales, no seguir a abanderados. Ser uno mismo. Me ha gustado mucho el poema. Un abrazo, amiga.
 
¿Quién devuelve a mí ser
la tranquilidad de la incertidumbre?,
la paz de no ser nadie,
de carecer de roles, inerte
en la esencial sustancia del observar,
del vivir en la absorta calidez del ahora

de dormir sobre la quietud
de la irresponsabilidad,
porque aún hay tiempo para los errores,
aún hay espacio para construirse,
aún hay hambre de oportunidades

devuélvanme la valentía
de ser quien no quieren que sea,
de decir lo que ya no se puede,
de ser impulso en el sepia de los días,
vendaval en nuestros otoños.
Decía una ancianita cantora: No me duelo de los errores cometidos; me duele no poder volver a cometerlos. Uno se acomoda a la paz burguesa de los años, pero esa paz tiene pulgas, alambradas, pozos. Y a la poesía como salida de emergencia.
Es maravilloso leerte, amiga. Gracias por hacerte presente. Te dejo grandes abrazos.
 
¿Quién devuelve a mi ser
la tranquilidad de la incertidumbre?,
la paz de no ser nadie,
de carecer de roles, inerte
en la esencial sustancia del observar,
del vivir en la absorta calidez del ahora

de dormir sobre la quietud
de la irresponsabilidad,
porque aún hay tiempo para los errores,
aún hay espacio para construirse,
aún hay hambre de oportunidades

devuélvanme la valentía
de ser quien no quieren que sea,
de decir lo que ya no se puede,
de ser impulso en el sepia de los días,
vendaval en nuestros otoños.
Tú misma, en la medida que logres poner todo en su sitio.
Un saludo, Sandía.
 
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