Asel an Pasel
Poeta recién llegado
Resucito en esta página los primeros versos de los que me sentí orgulloso años atrás, empleándolos para darme a conocer entre ustedes. Espero os guste:
Rozando la muerte
Si no le encuentras sentido a la vida
ven aquí y conseguirás encontrarlo;
o no hagas nada y sé un alma perdida
sin tu cuerpo poder recuperarlo;
que te tengo tomada la medida,
y debes a tu cuerpo bien amarlo,
aunque puedes coger otro más raro
pero tendrás que pagarlo muy caro.
Las maneras de cruzar esta puerta
que se encuentra entre la vida y la muerte
son tan escasas porque no está abierta
y para pasarla debes ser fuerte
o acabaras en la zona desierta
destinada a los que no tienen suerte,
suerte que tú tienes para observarme
pero no puedes a tu vida atarme.
Y ahora ven aquí y cruza esa puerta
que ya tienes la fuerza suficiente,
aunque debes estarte bien alerta
que desprenderte debes de la gente
para en mis brazos ponerte a cubierta;
que yo a ti te despejaré la mente
mostrándote el sentido de la vida
recuperándote de esa caída.
Dime adiós y se acabo de una vez,
que si no a la vida no volverás,
y eso seria una completa idiotez,
milagro que no desperdiciaras.
A contracorriente no vayas, pez
o aquí mismo desaparecerás
y a tu familia nunca más verías
con tu familia solo soñarías.
Y una sola cosa más te diré,
te diré lo que en este mundo soy,
soy un alma que tu odias y lo sé,
soy el que a la gente la muerte doy.
Pero yo hoy no te extinguiré
que tu eres muy fuerte y seguro estoy.
Ahora no pienses en mi y vete ya
que el tiempo que tienes se acabará.
Todos estos versos que has escuchado
son la muestra de que quiero que vuelvas
a la vida que tu habías dejado
para que más enigmas resuelvas
con la sabiduría que te he dado
pero tu a mi presencia no vuelvas
que ya no tendrás la resurrección
porque eso no será ya tu elección.
- fin -
Rozando la muerte
Si no le encuentras sentido a la vida
ven aquí y conseguirás encontrarlo;
o no hagas nada y sé un alma perdida
sin tu cuerpo poder recuperarlo;
que te tengo tomada la medida,
y debes a tu cuerpo bien amarlo,
aunque puedes coger otro más raro
pero tendrás que pagarlo muy caro.
Las maneras de cruzar esta puerta
que se encuentra entre la vida y la muerte
son tan escasas porque no está abierta
y para pasarla debes ser fuerte
o acabaras en la zona desierta
destinada a los que no tienen suerte,
suerte que tú tienes para observarme
pero no puedes a tu vida atarme.
Y ahora ven aquí y cruza esa puerta
que ya tienes la fuerza suficiente,
aunque debes estarte bien alerta
que desprenderte debes de la gente
para en mis brazos ponerte a cubierta;
que yo a ti te despejaré la mente
mostrándote el sentido de la vida
recuperándote de esa caída.
Dime adiós y se acabo de una vez,
que si no a la vida no volverás,
y eso seria una completa idiotez,
milagro que no desperdiciaras.
A contracorriente no vayas, pez
o aquí mismo desaparecerás
y a tu familia nunca más verías
con tu familia solo soñarías.
Y una sola cosa más te diré,
te diré lo que en este mundo soy,
soy un alma que tu odias y lo sé,
soy el que a la gente la muerte doy.
Pero yo hoy no te extinguiré
que tu eres muy fuerte y seguro estoy.
Ahora no pienses en mi y vete ya
que el tiempo que tienes se acabará.
Todos estos versos que has escuchado
son la muestra de que quiero que vuelvas
a la vida que tu habías dejado
para que más enigmas resuelvas
con la sabiduría que te he dado
pero tu a mi presencia no vuelvas
que ya no tendrás la resurrección
porque eso no será ya tu elección.
- fin -