KarlosMotta
Poeta recién llegado
Los ángeles de mi olvido,
lágrimas de este anochecer.
Lágrimas que caen como diamantes,
los ángeles que moldean mi devoción,
que han oscuredido mis yermas pupilas.
Es el rojo frio del invierno que veo caer,
es la plácida sombra de mi dolor.
Un sereno sostenido de las notas en mi corazón,
rujen cual impaciende fervor, a los arrollos helados,
fluyen cuanto pueden, hasta toparse con mi muerte.
Me envuelve el crepusculo,
apasigua mi sufrimiento, la aurora del fin del mundo.
Tejen los ángeles de mi olvido,
coronas de rosas florecientes,
vuelan sus restos, cenizas errantes,
a los vientos del fin del mundo.
Un santuario erguido en fragilidad,
es la vida de este yermo.
Los cuervos son penitentes,
las fijaciones deseosas, las letanias pecaminosas,
todas ficticias, todas lamentadas.
Los cuervos castigan a los impuros,
me han dejado sola, e intacta.
Los ángeles de mi olvido son mis cerrados recuerdos,
lo único que vuela a mi alrededor,
lo último que pierdo en mi desilución,
por este frio y agonizante mundo.
lágrimas de este anochecer.
Lágrimas que caen como diamantes,
los ángeles que moldean mi devoción,
que han oscuredido mis yermas pupilas.
Es el rojo frio del invierno que veo caer,
es la plácida sombra de mi dolor.
Un sereno sostenido de las notas en mi corazón,
rujen cual impaciende fervor, a los arrollos helados,
fluyen cuanto pueden, hasta toparse con mi muerte.
Me envuelve el crepusculo,
apasigua mi sufrimiento, la aurora del fin del mundo.
Tejen los ángeles de mi olvido,
coronas de rosas florecientes,
vuelan sus restos, cenizas errantes,
a los vientos del fin del mundo.
Un santuario erguido en fragilidad,
es la vida de este yermo.
Los cuervos son penitentes,
las fijaciones deseosas, las letanias pecaminosas,
todas ficticias, todas lamentadas.
Los cuervos castigan a los impuros,
me han dejado sola, e intacta.
Los ángeles de mi olvido son mis cerrados recuerdos,
lo único que vuela a mi alrededor,
lo último que pierdo en mi desilución,
por este frio y agonizante mundo.