RONDA DE INVITACIONES
Mariposa de fiebre arrullada
que en grito de mar floreces,
me llamas y te abro a mis sueños acordes
escenario de un violín de bufandas retocadas
para las memorias que se enjuagan en la inmortalidad
y en el viejo fondo de la escritura escarchada
de unas ilusiones y pasos de luna dormida.
Piedras talladas somos, sobre las puertas
que arrugándose se extienden delgadas,
desnudas y llenas de piedades creadas
devorando las formas de las adivinanzas
entre los devanados dedos de la tenue sensualidad.
Benevolente, ahogado en la irrealidad,
toda mi energía para hallarte entre
una pintura desconchada de Rembrand
y así no perder tiempos para el bálsamo.
Hoy me atreví a buscar en la dilatación,
tenía esa nueva imagen, un cuerpo, ola
para abrigar mis gestos de joyas circulares,
utopía para mi marítimo tejido de rendijas
entre las virtudes de tus enormes amalgamas.
Compañera, hay una ronda de invitaciones
nuestras antorchas, de este cautiverio de túnicas,
son danza y es embrión de las golondrinas nocturnas
que como timón anclado se rompen en encantos de hamacas.
Todo mi ser, así…, para ti;
espiral geométrica de deseo
entre la cúspide del soneto
y el rubí de las encarnaciones.
* * * * * * *
luzyabsenta
Como una mariposa has llenado la ronda de mi cautiverio, tan hermosa que parece
todo ser manglar de pétalos rosados en el germen de los atrevimientos más sinceros.
Mariposa de fiebre arrullada
que en grito de mar floreces,
me llamas y te abro a mis sueños acordes
escenario de un violín de bufandas retocadas
para las memorias que se enjuagan en la inmortalidad
y en el viejo fondo de la escritura escarchada
de unas ilusiones y pasos de luna dormida.
Piedras talladas somos, sobre las puertas
que arrugándose se extienden delgadas,
desnudas y llenas de piedades creadas
devorando las formas de las adivinanzas
entre los devanados dedos de la tenue sensualidad.
Benevolente, ahogado en la irrealidad,
toda mi energía para hallarte entre
una pintura desconchada de Rembrand
y así no perder tiempos para el bálsamo.
Hoy me atreví a buscar en la dilatación,
tenía esa nueva imagen, un cuerpo, ola
para abrigar mis gestos de joyas circulares,
utopía para mi marítimo tejido de rendijas
entre las virtudes de tus enormes amalgamas.
Compañera, hay una ronda de invitaciones
nuestras antorchas, de este cautiverio de túnicas,
son danza y es embrión de las golondrinas nocturnas
que como timón anclado se rompen en encantos de hamacas.
Todo mi ser, así…, para ti;
espiral geométrica de deseo
entre la cúspide del soneto
y el rubí de las encarnaciones.
* * * * * * *
luzyabsenta
Como una mariposa has llenado la ronda de mi cautiverio, tan hermosa que parece
todo ser manglar de pétalos rosados en el germen de los atrevimientos más sinceros.
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