Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Desdeñado y repudiado
es el gusano de seda,
pues nadie posa la vista
sobre el lugar donde repta.
Tal vez su encuentro casual
no sea grata sorpresa
y existan mil animales
de una apariencia más bella,
mas él, con paso tranquilo,
sigue su cíclica senda,
rueda de invención divina,
mientras juega y se alimenta
de ilusión en el verdor
de la hoja de la morera.
Tampoco nadie repara
en su crisálida muerta,
del crudo invierno el abrigo
de fuertes y blancas telas,
hogar desde el que soñó
con una vida perfecta
trayendo al aire pinturas
en el polvo de su estela,
colores de brillo intenso
que adornan prados y sierras.
Mas no existe sufrimiento
sin ansiada recompensa
e irrumpe imparable el día
en que todo le contempla,
el tiempo en que resplandece
pleno de naturaleza
envuelto en potentes alas
y elegante vestimenta.
Tan solo ahora le miran,
ahora que es primavera.
Tan solo ahora al gusano,
ahora que por fin vuela.
es el gusano de seda,
pues nadie posa la vista
sobre el lugar donde repta.
Tal vez su encuentro casual
no sea grata sorpresa
y existan mil animales
de una apariencia más bella,
mas él, con paso tranquilo,
sigue su cíclica senda,
rueda de invención divina,
mientras juega y se alimenta
de ilusión en el verdor
de la hoja de la morera.
Tampoco nadie repara
en su crisálida muerta,
del crudo invierno el abrigo
de fuertes y blancas telas,
hogar desde el que soñó
con una vida perfecta
trayendo al aire pinturas
en el polvo de su estela,
colores de brillo intenso
que adornan prados y sierras.
Mas no existe sufrimiento
sin ansiada recompensa
e irrumpe imparable el día
en que todo le contempla,
el tiempo en que resplandece
pleno de naturaleza
envuelto en potentes alas
y elegante vestimenta.
Tan solo ahora le miran,
ahora que es primavera.
Tan solo ahora al gusano,
ahora que por fin vuela.