poetakabik
Poeta veterano en el portal
Te quise como se quiere
lo que no puede alcanzarse,
como persigue la orilla
la sombra azul de la tarde.
Te quise sin esperanza,
sin promesas, sin milagres,
sabiendo que entre los dos
crecía un muro de aire.
Tu nombre era una campana
sonando en mi sangre errante,
y yo, mendigo de besos,
te soñaba a cada instante.
Pero el destino, callado,
cerró sus viejos portales,
y nos dejó frente a frente
como dos tristes postales.
Ni tu mano buscó la mía,
ni mi voz supo llamarte;
a veces duele el silencio
más que mil verdades graves.
Desde entonces voy contigo
como va el perfume al traje,
como la luna en el río
que nunca logra tocarse.
Te llevo dentro, tan honda,
tan viva, tan inmutable,
que amarte fue mi fortuna
aunque no pudiera amarte.
Porque hay amores que existen
sólo para iluminarnos,
y aunque jamás sean nuestros,
nos enseñan a esperarlos.
Y así camino en la noche,
sereno, sin preguntarte:
lo imposible también ama…
sólo aprende a resignarte.
lo que no puede alcanzarse,
como persigue la orilla
la sombra azul de la tarde.
Te quise sin esperanza,
sin promesas, sin milagres,
sabiendo que entre los dos
crecía un muro de aire.
Tu nombre era una campana
sonando en mi sangre errante,
y yo, mendigo de besos,
te soñaba a cada instante.
Pero el destino, callado,
cerró sus viejos portales,
y nos dejó frente a frente
como dos tristes postales.
Ni tu mano buscó la mía,
ni mi voz supo llamarte;
a veces duele el silencio
más que mil verdades graves.
Desde entonces voy contigo
como va el perfume al traje,
como la luna en el río
que nunca logra tocarse.
Te llevo dentro, tan honda,
tan viva, tan inmutable,
que amarte fue mi fortuna
aunque no pudiera amarte.
Porque hay amores que existen
sólo para iluminarnos,
y aunque jamás sean nuestros,
nos enseñan a esperarlos.
Y así camino en la noche,
sereno, sin preguntarte:
lo imposible también ama…
sólo aprende a resignarte.
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