Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Ven y acércate a las ruinas
¡se fue el esplendor de antaño!
Tus briznas de pura hierba
son el deseado pasto.
Extiende tu oliva alfombra
para sanar pies descalzos
¡qué duro sobre las piedras
se hace este invierno tan largo!
Posa tu verde mirada,
envidia de ciento y un gatos,
sobre los páramos yermos
por rigores devastados
y llena de nuevo pronto
las praderas y los campos
de jornaleros que quieran
darles con fuerza sus manos.
Deja que surquen tus mares
pequeños veleros blancos
solamente sometidos
al vaivén de tu regazo.
Permíteles navegar
libres de todo quebranto
hacia las lejanas playas
donde no hay nada vetado.
Trae contigo tu amable
y reconfortante amparo,
fulmina el silencio oscuro
gritando que habrá más mayos,
despertares y alegría,
fresco aroma de naranjos
con mariposas y besos
¡gracia plena de tu tacto!
¡se fue el esplendor de antaño!
Tus briznas de pura hierba
son el deseado pasto.
Extiende tu oliva alfombra
para sanar pies descalzos
¡qué duro sobre las piedras
se hace este invierno tan largo!
Posa tu verde mirada,
envidia de ciento y un gatos,
sobre los páramos yermos
por rigores devastados
y llena de nuevo pronto
las praderas y los campos
de jornaleros que quieran
darles con fuerza sus manos.
Deja que surquen tus mares
pequeños veleros blancos
solamente sometidos
al vaivén de tu regazo.
Permíteles navegar
libres de todo quebranto
hacia las lejanas playas
donde no hay nada vetado.
Trae contigo tu amable
y reconfortante amparo,
fulmina el silencio oscuro
gritando que habrá más mayos,
despertares y alegría,
fresco aroma de naranjos
con mariposas y besos
¡gracia plena de tu tacto!