Jeronimovillan
Poeta recién llegado
A las robustas inquietudes que me acechan,
no les basta con mi alma etérea dejar;
embebidos verdugos de poder inquisitivo:
flaqueando en la torpeza de un camino,
de un torpe camino flaqueando están.
Como acechan en la penumbra de un ocaso,
en la vertiente de un endeble dolor, dolor.
¿Son acaso – bastardas inquietudes –,
dignas de mi ánimo noble y altivo?
Si en las huellas que olvidadas he de dejar ,
algún rastro se encuentra de dudas sin resolver,
que griten a los dioses y a los vientos:
¡Aquí vida inteligente hubo alguna vez!
Y con flamante pasión, ¡besen aquellas dudas!;
si no existiese el amargo desasosiego de la inquietud,
algún poema no se habría escrito nunca,
ni se preguntaría el primitivo ser humano:
¿Quién soy?
no les basta con mi alma etérea dejar;
embebidos verdugos de poder inquisitivo:
flaqueando en la torpeza de un camino,
de un torpe camino flaqueando están.
Como acechan en la penumbra de un ocaso,
en la vertiente de un endeble dolor, dolor.
¿Son acaso – bastardas inquietudes –,
dignas de mi ánimo noble y altivo?
Si en las huellas que olvidadas he de dejar ,
algún rastro se encuentra de dudas sin resolver,
que griten a los dioses y a los vientos:
¡Aquí vida inteligente hubo alguna vez!
Y con flamante pasión, ¡besen aquellas dudas!;
si no existiese el amargo desasosiego de la inquietud,
algún poema no se habría escrito nunca,
ni se preguntaría el primitivo ser humano:
¿Quién soy?
Jerónimo Villa