Évano
Libre, sin dioses.
Aúllan los lobos cercanos.
Ulular entre la encina.
Acurrucada en las manos
niña de manta divina.
El viento azota las puertas
y la lluvia a la mañana.
Las hojas vuelan abiertas
tras cristal de la ventana.
Pasaron lúgubres sombras.
Rezó que llegaran albas.
"Madre: ¿por qué me lo nombras?;
mira que así no te salvas."
"Hija, no quiero sufrir
más desengaño en la vida.
No hay más que yo le pida
que contigo mi vivir."
"Madre, esto sólo es un suelo,
nos queda el infinito
que nos espera en el cielo.
Reza al Dios bendito,
no quieras lúgubres sombras
donde diablos del averno
entran al alba si nombras
la palabra del infierno.
Madre; la muerte anda oscura,
el día siempre amanece.
No adentres en la locura,
piensa que el mal no merece
llevarse un alma tan pura."
Hija, no hay dioses que valgan
el dolor de un hijo muerto.
Prefiero un cielo desierto,
que de mi mundo no salgan
vidas de amor y dolor.
Ulular entre la encina.
Acurrucada en las manos
niña de manta divina.
El viento azota las puertas
y la lluvia a la mañana.
Las hojas vuelan abiertas
tras cristal de la ventana.
Pasaron lúgubres sombras.
Rezó que llegaran albas.
"Madre: ¿por qué me lo nombras?;
mira que así no te salvas."
"Hija, no quiero sufrir
más desengaño en la vida.
No hay más que yo le pida
que contigo mi vivir."
"Madre, esto sólo es un suelo,
nos queda el infinito
que nos espera en el cielo.
Reza al Dios bendito,
no quieras lúgubres sombras
donde diablos del averno
entran al alba si nombras
la palabra del infierno.
Madre; la muerte anda oscura,
el día siempre amanece.
No adentres en la locura,
piensa que el mal no merece
llevarse un alma tan pura."
Hija, no hay dioses que valgan
el dolor de un hijo muerto.
Prefiero un cielo desierto,
que de mi mundo no salgan
vidas de amor y dolor.