Dark Shadowlord
Poeta recién llegado
¡Lo había logrado!, después de tanto tiempo había logrado salir de la habitación, aquella habitación que estaba impregnada en su mente despúes de haber estado allí tantos años. Por fin respiraba libertad, por fin volvía a sentir la energía de la vida recorrer sus venas y todo su ser. Pero no había tiempo, sin duda no tardarían en notar su ausencia, corrió por el pasillo y llegó hasta la puerta... si, la puerta, esa puerta que había estado en su memoria y sus pensamientos desde que los guardias la mencionaran, la puerta secreta, cuando preguntaba, nadie le respondía, simplemente era una alimaña para sus captores, ¿por qué habrían de prestarle atención?
Pero ahora no estaban allí, ahora estaba frente a la puerta deseando conocer su contenido. Como había oído decir, la puerta no estaba cerrada, así que la abrió lentamente, esperando una magnífica sorpresa en su interior. Sin embargo, dentro había sólo un espejo, un simple espejo sin nada en especial, sin embargo, en cuanto se miró en el, vio la imágen de todos sus años en esa prisión, vio los resultados de la tortura y la soledad en la que se había encontrado, vio lo demacrado de su rostro, la palidez de sus mejillas, le delgadez de su cuerpo, y lo supo, supo que no podría escapar, pero por lo menos no iba a morir en una celda, iba a luchar hasta el final, iba a enfrentar a aquellos que le habían quitado la vida, iba a pelear por el injusto trato que le habían dado, iba a morir de pie, con la cabeza en alto luchando por su libertad y no en un rincón con miedo de sufrir, pues ahora sabía que, de cualquier forma, el sufrimiento estaría presente.
Estaba aún admirando su imágen cuando sus captores llegaron, pero ahora no iba a huir, ahora iba a morir luchando contra a quello que tanto odió, contra aquello que le quito su vida...
Pero ahora no estaban allí, ahora estaba frente a la puerta deseando conocer su contenido. Como había oído decir, la puerta no estaba cerrada, así que la abrió lentamente, esperando una magnífica sorpresa en su interior. Sin embargo, dentro había sólo un espejo, un simple espejo sin nada en especial, sin embargo, en cuanto se miró en el, vio la imágen de todos sus años en esa prisión, vio los resultados de la tortura y la soledad en la que se había encontrado, vio lo demacrado de su rostro, la palidez de sus mejillas, le delgadez de su cuerpo, y lo supo, supo que no podría escapar, pero por lo menos no iba a morir en una celda, iba a luchar hasta el final, iba a enfrentar a aquellos que le habían quitado la vida, iba a pelear por el injusto trato que le habían dado, iba a morir de pie, con la cabeza en alto luchando por su libertad y no en un rincón con miedo de sufrir, pues ahora sabía que, de cualquier forma, el sufrimiento estaría presente.
Estaba aún admirando su imágen cuando sus captores llegaron, pero ahora no iba a huir, ahora iba a morir luchando contra a quello que tanto odió, contra aquello que le quito su vida...