Roberto Elenes
Poeta recién llegado
¡Allá, inmortal!
en casa sin techo ni puertas ni ventanas
sin frío ni lluvia ni hambre
¡Allá, en paz!
en el núcleo donde se hace la luz, la energía;
salí en busca de mi hermano Adán
que se nos ha perdido, ¿acaso usted lo ha visto?
Y así llegué al mundo:
A la braza del rayo —en pleno día—en el mar nací,
cargando como cicatriz el ombligo,
y también el sexo,
ciempiés que devoró tu cuerpo
y el de tu madre, mi concubina,
la de muslos fuertes como de yegua,
por la que me celaste tanto Abel,
estando en el país de Isaac, el profeta músico.
Pero, ¿he acaso no ha visto a mi hermano Adán
que se nos perdido?
- Eres tú. Está contigo.
en casa sin techo ni puertas ni ventanas
sin frío ni lluvia ni hambre
¡Allá, en paz!
en el núcleo donde se hace la luz, la energía;
salí en busca de mi hermano Adán
que se nos ha perdido, ¿acaso usted lo ha visto?
Y así llegué al mundo:
A la braza del rayo —en pleno día—en el mar nací,
cargando como cicatriz el ombligo,
y también el sexo,
ciempiés que devoró tu cuerpo
y el de tu madre, mi concubina,
la de muslos fuertes como de yegua,
por la que me celaste tanto Abel,
estando en el país de Isaac, el profeta músico.
Pero, ¿he acaso no ha visto a mi hermano Adán
que se nos perdido?
- Eres tú. Está contigo.