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Resurrección

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TR]
[TD="colspan: 2"]
[/TD]
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[TR]
[TD="colspan: 2"]Yo no sé qué manos han golpeado
en las hierbas de tu cráneo
para que respondan grillos.
El puñal de la primavera se me clava en el pecho.
¡Vibrante herida!
¡Locura de aves que no emigran!
Hoy renuncio a mi posesión de atardeceres
y pianos helados en la mirada.
Dejo vivir en paz
a los seres que me aman.
No asesino más la infancia.
Vuelve, madre, a nacerme.
Vuelve, vástago, a devorar vacíos.
Muerde, luz, la sombra de mis ahogos
y tú, aire, la palabra que no purifica.
Los columpios arrojan de sí
risas desobedientes
que agarran el universo
y lo acercan a las hormigas.
Hay un niño catastrófico para cada soledad suelta,
un alpinista de las cumbres del suicidio
que entierra las banderas del fracaso
en los ojos de dios.
Un niño domador de gestos insurrectos
y sangres huidizas
que desordena el ser
y uno se despierta lleno de juguetes
y poemas sin libro.[/TD]
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Me ha gustado mucho!!! Me parece muy bueno, me encantaron las imágenes y como insinúas todo lo que subyace a las palabras, todo lo que quieres decir y que se lee entre las lineas y lo que entra por los sentidos. Enhorabuena por tu poema.
Saludos!!
 
Estos versos son pura emoción, Marius; luz purificada emergiendo de las cascadas del dolor. Todo un grito de resurrección. Es arrolladora la intensidad de sus imágenes. Mi profunda admiración, querido amigo. Abrazos.
 
Última edición por un moderador:
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[TD="colspan: 2"]Yo no sé qué manos han golpeado
en las hierbas de tu cráneo
para que respondan grillos.
El puñal de la primavera se me clava en el pecho.
¡Vibrante herida!
¡Locura de aves que no emigran!
Hoy renuncio a mi posesión de atardeceres
y pianos helados en la mirada.
Dejo vivir en paz
a los seres que me aman.
No asesino más la infancia.
Vuelve, madre, a nacerme.
Vuelve, vástago, a devorar vacíos.
Muerde, luz, la sombra de mis ahogos
y tú, aire, la palabra que no purifica.
Los columpios arrojan de sí
risas desobedientes
que agarran el universo
y lo acercan a las hormigas.
Hay un niño catastrófico para cada soledad suelta,
un alpinista de las cumbres del suicidio
que entierra las banderas del fracaso
en los ojos de dios.
Un niño domador de gestos insurrectos
y sangres huidizas
que desordena el ser
y uno se despierta lleno de juguetes
y poemas sin libro.[/TD]
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y de entre las cenizas resurges, abrazos
 
[h=2]Es un poema que emplea el simbolismo como su herramienta más fuerte, una joya de arte que se disfruta de principio a fin, con fuerza y certeras visiones.[/h] [h=2]Me gustó mucho.[/h] [h=2]Un abrazo poeta.[/h]
 
Muy bueno, querido amigo. Has logrado una interacción de los elementos que el tiempo necesita, para decirlo interiormente, holgadamente decirlo con el grito que deja la distancia de no volver al origen de otra felicidad, el regocijo de la sangre que alza su costumbre de hambre en el cuerpo irresoluto de la vida, en la disconformidad del camino que nadie hace, tan solo es un nombre por donde transitar ciegamente de ante mano. Tan solo es eso lo único que tenemos para saber dónde ponemos la felicidad.

Es siempre un placer entrar a tu espacio y también aprender otras formas donde la poesía siempre es primordial y sustantiva.

Abrazo de luz.

RJL
 
Me admira la fuerza potencial y la emoción que contienen estos magníficos versos, como un canto de resurrección.

Un fuerte abrazo, Marius.
 
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