Martín Renán
Poeta adicto al portal
Irrelevante,
el dedo de dios, si te ha tocado los cojones;
las manos en sumisión,
no te delata de los hechos
y lo que escondas en la sesión de terapia.
Tortura al que entró en pánico al ver su imagen
en el pináculo,
el mismo oficio está en los detalles:
ir al funeral de los muertos
y decirles adiós
mientras,
alguien decida decir la verdad
cuando está en estado de vigilia.
Una moneda no vale nada en las manos del verdugo,
en teoría,
el precio que se paga en esta vida.
Entierra de una buena gana a ti y pon una señal;
nadie comprende,
al tirar la piedra hasta verte salvado
por la campana.
Restos de ti, vuelven a creer en todo
desde un principio.
el dedo de dios, si te ha tocado los cojones;
las manos en sumisión,
no te delata de los hechos
y lo que escondas en la sesión de terapia.
Tortura al que entró en pánico al ver su imagen
en el pináculo,
el mismo oficio está en los detalles:
ir al funeral de los muertos
y decirles adiós
mientras,
alguien decida decir la verdad
cuando está en estado de vigilia.
Una moneda no vale nada en las manos del verdugo,
en teoría,
el precio que se paga en esta vida.
Entierra de una buena gana a ti y pon una señal;
nadie comprende,
al tirar la piedra hasta verte salvado
por la campana.
Restos de ti, vuelven a creer en todo
desde un principio.