IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Oscureciendo a la noche,
entre reproches de viento,
despertando al día,
por más luz que trague,
tendrá que vomitar
la inevitable oscuridad,
seguimos,
en la senda del sueño roto,
de un espacio vacío,
que se llena con anhelos,
de un tumulto de cuerpos que crece,
entre oraciones desertoras,
entre trémulo deseo,
los desvelos cubren la tierra,
y se admira la destrucción de los cielos,
los mares chocan,
como si no quedara futuro por esperar,
las raíces, muertas, afloran,
iniciando un nuevo ciclo,
de moribundo lamento,
el amanecer emerge,
rojo como la sangre,
gris como su desolación,
de blanca mente,
colores opacados
inundan la negrura
de su espesura carcomida,
se alimentarán otros tiempos,
de estos resquicios,
rellenos de vida,
que fue y será, recuerdo,
de nuestras cenizas.
entre reproches de viento,
despertando al día,
por más luz que trague,
tendrá que vomitar
la inevitable oscuridad,
seguimos,
en la senda del sueño roto,
de un espacio vacío,
que se llena con anhelos,
de un tumulto de cuerpos que crece,
entre oraciones desertoras,
entre trémulo deseo,
los desvelos cubren la tierra,
y se admira la destrucción de los cielos,
los mares chocan,
como si no quedara futuro por esperar,
las raíces, muertas, afloran,
iniciando un nuevo ciclo,
de moribundo lamento,
el amanecer emerge,
rojo como la sangre,
gris como su desolación,
de blanca mente,
colores opacados
inundan la negrura
de su espesura carcomida,
se alimentarán otros tiempos,
de estos resquicios,
rellenos de vida,
que fue y será, recuerdo,
de nuestras cenizas.