chapirulo
Poeta recién llegado
Respuesta al deseo que no puedo
No sabes cuánto me duele decirte que no.
No porque no lo sienta,
no porque no lo desee,
sino porque no debo.
Porque no puedo.
Porque hay límites que no nacen del corazón,
sino de las heridas que aún sangran en silencio.
No porque no lo sienta,
no porque no lo desee,
sino porque no debo.
Porque no puedo.
Porque hay límites que no nacen del corazón,
sino de las heridas que aún sangran en silencio.
Cada vez que me rozas,
aunque sea apenas con la yema de tus dedos,
algo en mí se enciende.
Una corriente me atraviesa,
me vibra el vientre,
me tiembla el alma.
Y entonces me asusto.
Porque sé que si me quedo un segundo más,
me deshago.
Y si me deshago, ya no hay regreso.
aunque sea apenas con la yema de tus dedos,
algo en mí se enciende.
Una corriente me atraviesa,
me vibra el vientre,
me tiembla el alma.
Y entonces me asusto.
Porque sé que si me quedo un segundo más,
me deshago.
Y si me deshago, ya no hay regreso.
Tu boca me llama como un faro en la tormenta,
y yo, náufraga de mí misma,
quisiera nadar hacia ti sin mirar atrás.
Pero hay cadenas invisibles que me atan,
promesas que no puedo romper,
cicatrices que aún no han cerrado.
y yo, náufraga de mí misma,
quisiera nadar hacia ti sin mirar atrás.
Pero hay cadenas invisibles que me atan,
promesas que no puedo romper,
cicatrices que aún no han cerrado.
No es tu deseo lo que me asusta,
es el mío.
Es esta hambre que me nace en el pecho
cuando me miras como si ya me conocieras por dentro.
Es esta sed de ti
que me hace cerrar los ojos
para no caer en el abismo de tu boca.
es el mío.
Es esta hambre que me nace en el pecho
cuando me miras como si ya me conocieras por dentro.
Es esta sed de ti
que me hace cerrar los ojos
para no caer en el abismo de tu boca.
Sí, quiero.
Quiero que me beses el cuello
como si fuera el principio del mundo.
Quiero que tu lengua escriba en mi piel
todo lo que tus labios callan.
Quiero que me descubras,
que me leas,
que me bebas.
Pero no puedo.
Porque si cedo, me pierdo.
Y si me pierdo, ¿quién me encuentra?
Quiero que me beses el cuello
como si fuera el principio del mundo.
Quiero que tu lengua escriba en mi piel
todo lo que tus labios callan.
Quiero que me descubras,
que me leas,
que me bebas.
Pero no puedo.
Porque si cedo, me pierdo.
Y si me pierdo, ¿quién me encuentra?
Tú eres el fruto que no debo probar,
aunque su aroma me embriague,
aunque su sabor me habite en sueños.
Eres la tentación que me recuerda
que aún estoy viva,
pero también el riesgo
de romper lo poco que me queda en pie.
aunque su aroma me embriague,
aunque su sabor me habite en sueños.
Eres la tentación que me recuerda
que aún estoy viva,
pero también el riesgo
de romper lo poco que me queda en pie.
No me odies por apartarme.
No es rechazo, es defensa.
No es desdén, es miedo.
Miedo a lo que podríamos ser
si nos dejáramos llevar.
Miedo a que este deseo
nos consuma y no nos devuelva.
No es rechazo, es defensa.
No es desdén, es miedo.
Miedo a lo que podríamos ser
si nos dejáramos llevar.
Miedo a que este deseo
nos consuma y no nos devuelva.
Así que me alejo.
No porque no te quiera,
sino porque te quiero demasiado
como para arrastrarte conmigo
a este incendio que no sé apagar.
No porque no te quiera,
sino porque te quiero demasiado
como para arrastrarte conmigo
a este incendio que no sé apagar.
Y sin embargo,
cada noche,
cuando cierro los ojos,
te siento.
Tus dedos, tus labios,
tu voz que me nombra sin decir mi nombre.
Y en ese rincón secreto de mi alma,
donde nadie más entra,
te espero.
Aunque no pueda tenerte.
Aunque no deba.
Aunque solo el deseo nos pertenezca.
cada noche,
cuando cierro los ojos,
te siento.
Tus dedos, tus labios,
tu voz que me nombra sin decir mi nombre.
Y en ese rincón secreto de mi alma,
donde nadie más entra,
te espero.
Aunque no pueda tenerte.
Aunque no deba.
Aunque solo el deseo nos pertenezca.
12/12/2025 EMCM