IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Incontables son los segundos,
como motas en un desierto infinito,
el tiempo podría ser la broma perfecta,
de una crueldad que podría ser luz,
que es la oscuridad que nos rodea,
parpadean los ojos de dios,
como si de un lúdico placer se tratase,
universos en colisión,
la sensación de implosionar
que llevamos debajo de nuestra piel,
¿quien ha de limitar nuestras capacidades?,
soñamos que morimos,
vivimos como soñamos,
y sentimos más que cualquier ser,
condicionamos nuestros placeres
a las fauces de los cielos,
de velos negros,
y astros transparentes,
coloreamos con colores desconocidos
los suelos de nuestras promesas,
y prometemos viviendo,
como cualquier soñador vive,
respirando, siempre de su futuro.
como motas en un desierto infinito,
el tiempo podría ser la broma perfecta,
de una crueldad que podría ser luz,
que es la oscuridad que nos rodea,
parpadean los ojos de dios,
como si de un lúdico placer se tratase,
universos en colisión,
la sensación de implosionar
que llevamos debajo de nuestra piel,
¿quien ha de limitar nuestras capacidades?,
soñamos que morimos,
vivimos como soñamos,
y sentimos más que cualquier ser,
condicionamos nuestros placeres
a las fauces de los cielos,
de velos negros,
y astros transparentes,
coloreamos con colores desconocidos
los suelos de nuestras promesas,
y prometemos viviendo,
como cualquier soñador vive,
respirando, siempre de su futuro.