Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el aliento ocèanico,
las olas baten sobre la playa,
estrellan en las rocas adyacentes del malecòn:
al final succionadas en la arena.
Provienen del horizonte circular,
y reproducen
espejismos.
El sol de papel incendia la piel de los expositores.
Ocurriò despuès que el crepùsculo circular,
reprodujo
los espejismos y todos sacaron sus càmaras de fotos
Para entonces se desprendiò el fuego astral,
y enseguida
empezaron los viajes nocturnos,
de los cuerpos tostados.
El visitante (asbtraìdo e hipnotizado) se extiende sobre
la roca aplanada.Cerrando los ojos y con la mente en
blanco amodorrada, disfruta del aire marino.
Los estallidos finales del crepùsculo, adormecen mis
sentidos...Eres tù y no yo quien quiere volver a casa.
Te espantan el griterìo de las gaviotas cayendo en picado
( o entrando a plomo )sobre la superficie verdeazulada dado
la pesca suntuosa ofrecida.
Oye, quisiera verte ahora...Pero no eres asumible. Los
perfumes del cielo se funden con el mar que amo como a ti.
Despierto en un rato a causa de las resonancias extendidas
en las playas. Me observas sonriendo: dorada y adorada,
calibras mi apetencia. Estoy pasmado, cerrado a la realidad,
el aire enfrìa de golpe. Las gaviotas continùan incesantes ...
Tu rostro invita. Volveremos tarde. Pastel de ostras salteadas,
y algo màs salteado a la sartèn...
las olas baten sobre la playa,
estrellan en las rocas adyacentes del malecòn:
al final succionadas en la arena.
Provienen del horizonte circular,
y reproducen
espejismos.
El sol de papel incendia la piel de los expositores.
Ocurriò despuès que el crepùsculo circular,
reprodujo
los espejismos y todos sacaron sus càmaras de fotos
Para entonces se desprendiò el fuego astral,
y enseguida
empezaron los viajes nocturnos,
de los cuerpos tostados.
El visitante (asbtraìdo e hipnotizado) se extiende sobre
la roca aplanada.Cerrando los ojos y con la mente en
blanco amodorrada, disfruta del aire marino.
Los estallidos finales del crepùsculo, adormecen mis
sentidos...Eres tù y no yo quien quiere volver a casa.
Te espantan el griterìo de las gaviotas cayendo en picado
( o entrando a plomo )sobre la superficie verdeazulada dado
la pesca suntuosa ofrecida.
Oye, quisiera verte ahora...Pero no eres asumible. Los
perfumes del cielo se funden con el mar que amo como a ti.
Despierto en un rato a causa de las resonancias extendidas
en las playas. Me observas sonriendo: dorada y adorada,
calibras mi apetencia. Estoy pasmado, cerrado a la realidad,
el aire enfrìa de golpe. Las gaviotas continùan incesantes ...
Tu rostro invita. Volveremos tarde. Pastel de ostras salteadas,
y algo màs salteado a la sartèn...
Última edición: