• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Réquiem desquiciante, Escena I: Sin sentir

Conde de Bastidas

Poeta recién llegado
Réquiem desquiciante
Escena I
“Sin sentir.”



Es piel pintada de luz,
realidad aparentada y sumisa.
Una fantasía crepuscular
debería nacer en el alma extraviada.

Llueven plumas de tulipán azul.
Azul es la matiz de las mentiras,
la abismal senda desplegada
que guiará a la despedida prometida.

Las palabras en las que creí
nunca serán oxidadas.
En una enredadera de alambre y austeras rimas
están trabadas hasta el fin de la memoria.

¿Querer y existir es igual?
Sin saber, sin sentir sin hablar,
teatralmente es carmesí.
¿Qué es carmesí? ¿Qué es teatral?

Vuela ligera encima de la tierra,
estampas impredecibles de papel.
Nievan caricias ingenuas
El final está muy cerca.

Escribana y víctima
¿Quién fui?
Huele a menta y a espíritu de risa.
¿Pude saber acerca de paz y ciencia?
Jamás, nunca jamás.

La danza de la guitarra quebrada
y de lírica gentil y risueña.
Viajar en una vela de mar,
llevadme a un lugar distante.

Sal y lentes ¡Desquiciante!
Sin significar, sin pecar, sin amar.
Calidez y agenda, la brisa grita mi alma.
Estiraré mi “sentir” para hallarte,
en cualquier lugar, sin duda alguna,
te alcanzaré al final.

Deseaba ser cruel y fuerte,
pensaba huir de las rutinas.
Máscaras blancas de azufre,
seré tan libre que
los muertos recientes me envidiarán.

Pared de satén, sábanas negras.
Dejé atrás las cadenas únicamente un día.
Tinta y sangre en mis venas.

¿Tuve ayer? Quizás.
¿Existe certeza? Extrañas veces.
¿Tendré mañana? Quién sabe.
¿Interesa? Escasamente.

CONDE DE BASTIDAS
 
Atrás
Arriba