Ale Silva
Poeta recién llegado
Se nublaron tus mañanas estivales,
y tus soles enardecidos y ufanos
declinaron, ante el ocaso
de mi corazón aterido.
Mi invierno impredecible y furioso
sedujo los valles de tu alma melancólica,
que engañada por un sentimiento infausto
camina sin tropiezo hacia el cadalso.
Mi viento frio, irónico y engañoso,
juega en la penumbra
de tu vasto y solitario bosque,
soplando aires de rencor y envidia,
por el fulgor que aún se abre paso
entre tu espesura.
y tus soles enardecidos y ufanos
declinaron, ante el ocaso
de mi corazón aterido.
Mi invierno impredecible y furioso
sedujo los valles de tu alma melancólica,
que engañada por un sentimiento infausto
camina sin tropiezo hacia el cadalso.
Mi viento frio, irónico y engañoso,
juega en la penumbra
de tu vasto y solitario bosque,
soplando aires de rencor y envidia,
por el fulgor que aún se abre paso
entre tu espesura.
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