EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
I
Interrogaciones
Sortilegios de los años acaecidos,
colapsada encrucijada sin salida.
- ¿Dónde se almacenan los golpes sufridos?
desde los joviales años entreabiertos
a los mansos ocasos de la partida.
- ¿Cuándo encallamos nuestra barca perdida?
Es en el último traquear de los latidos,
en la alevosa presunción añadida,
en las olas remadas de los olvidos
o en la inevitable vida de desaciertos.
II
- ¿Quién con sensatez entre sus huertos?
no ha sembrado nunca mal semilla.
- ¿Quién en el obituario de los muertos?
no ha mencionado nunca la capilla.
- ¿Quién no ha sufrido nunca desalientos?
La vida como molinos a los vientos,
se recuerda como flashes fotográficos.
Viendo sueños tras los parpados sedientos,
aguijones de venenos soporíficos
que separa nuestra alma de su cuerpo.
III
Voz del cuerpo
Habla el cuerpo,… siendo carne sin latido,
llora el alma, fustigando al enemigo.
Ella vive y revivió siempre conmigo
con una marca de señales sin olvido,
de magro signo verbo y gracia ya raido.
Disfrazándome de ser incomprendido,
de estatuario emolumento carcomido
a la muerte sin buscar, yo le consigo.
Silente viene y toma lo que cree ya cumplido,
siendo ésto un escrito del nacer
- pues no me digas que la muerte es un castigo -
Nazco y muero, siempre en un dilema y un continuom...…
y sigo,
se renueva todo y mas de lo que ha crecido,
alma y cuerpo en batalla de un vencido,
promontorios de las carnes en el hervido
les recuerdo y no sé por que se han metido,
sólo se que la muerte no es castigo.
IV
Divagaciones ultra-espectrales
Viajo…vengo desde el limbo desconocido,
a los parajes de estas tierras sin calma.
- ¿Cuántas veces, no concibo, he venido?
Sin saber ni para qué me han traído,
muriendo siempre entre ascuas, confundido.
- ¿Cuántas veces de entrañas me han parido?
Otros cuerpos son insuflados con mi alma,
no recuerdo mi memoria se desalma
cada vez que los cuerpos se han vencido
y retorno lleno en gracia, al continuom prometido.
V
Voz del alma
Ahora habla mi alma… ese aliento insuflado.
Ese eterno espectro/espíritu que nos dieron
y que en tientas de intereses sucumbieron
en éstas tierras de protervos hacinamientos.
Ese espectral éter de aliento/amor creado,
almas libres de albedrio dosificado;
que declinan ante un cuerpo contaminado,
imperfecto material que siempre muere
en claustro vientre de un mundo viciado.
Alma mía, cuando te vayas y en regreso,
sana el cuerpo que te den
de los apócrifos escritos que han sobrevivido
que tu memoria no se enlace al olvido
verdadera pena de la muerte que no es castigo.
V
Yo que vengo y que sé, he existido
que demando de estos suelos mis latidos,
caracolas con sonidos sin sentidos
remembranzas como trazas que me han servido.
Un mensaje le voy dejando al atrevido
al que ríe de la credulidad del nicho,
del momento confirmará lo dicho
en el umbral de los pasos que se han perdido
A todo aquel que sin genio vende el alma,
al que pierde esperanzas, condolido
entregándole al demoníaco su alma;
de por inconsistencia de la fuerza de su aura
de por los pedregosos caminos sin finales
de calles ciegas, vericuetos de barriales
de yuxtapuestas las salidas, cree,
que con la muerte se depura
no chilles pués,
cuando cobren por facturas
los errores de ésta vida en que apuras,
cada paso que son pesos del después
en la olla desolada del olvido
donde tu carne sea parte del hervido.
EPEV- Poerrante. 2012
Interrogaciones
Sortilegios de los años acaecidos,
colapsada encrucijada sin salida.
- ¿Dónde se almacenan los golpes sufridos?
desde los joviales años entreabiertos
a los mansos ocasos de la partida.
- ¿Cuándo encallamos nuestra barca perdida?
Es en el último traquear de los latidos,
en la alevosa presunción añadida,
en las olas remadas de los olvidos
o en la inevitable vida de desaciertos.
II
- ¿Quién con sensatez entre sus huertos?
no ha sembrado nunca mal semilla.
- ¿Quién en el obituario de los muertos?
no ha mencionado nunca la capilla.
- ¿Quién no ha sufrido nunca desalientos?
La vida como molinos a los vientos,
se recuerda como flashes fotográficos.
Viendo sueños tras los parpados sedientos,
aguijones de venenos soporíficos
que separa nuestra alma de su cuerpo.
III
Voz del cuerpo
Habla el cuerpo,… siendo carne sin latido,
llora el alma, fustigando al enemigo.
Ella vive y revivió siempre conmigo
con una marca de señales sin olvido,
de magro signo verbo y gracia ya raido.
Disfrazándome de ser incomprendido,
de estatuario emolumento carcomido
a la muerte sin buscar, yo le consigo.
Silente viene y toma lo que cree ya cumplido,
siendo ésto un escrito del nacer
- pues no me digas que la muerte es un castigo -
Nazco y muero, siempre en un dilema y un continuom...…
y sigo,
se renueva todo y mas de lo que ha crecido,
alma y cuerpo en batalla de un vencido,
promontorios de las carnes en el hervido
les recuerdo y no sé por que se han metido,
sólo se que la muerte no es castigo.
IV
Divagaciones ultra-espectrales
Viajo…vengo desde el limbo desconocido,
a los parajes de estas tierras sin calma.
- ¿Cuántas veces, no concibo, he venido?
Sin saber ni para qué me han traído,
muriendo siempre entre ascuas, confundido.
- ¿Cuántas veces de entrañas me han parido?
Otros cuerpos son insuflados con mi alma,
no recuerdo mi memoria se desalma
cada vez que los cuerpos se han vencido
y retorno lleno en gracia, al continuom prometido.
V
Voz del alma
Ahora habla mi alma… ese aliento insuflado.
Ese eterno espectro/espíritu que nos dieron
y que en tientas de intereses sucumbieron
en éstas tierras de protervos hacinamientos.
Ese espectral éter de aliento/amor creado,
almas libres de albedrio dosificado;
que declinan ante un cuerpo contaminado,
imperfecto material que siempre muere
en claustro vientre de un mundo viciado.
Alma mía, cuando te vayas y en regreso,
sana el cuerpo que te den
de los apócrifos escritos que han sobrevivido
que tu memoria no se enlace al olvido
verdadera pena de la muerte que no es castigo.
V
Yo que vengo y que sé, he existido
que demando de estos suelos mis latidos,
caracolas con sonidos sin sentidos
remembranzas como trazas que me han servido.
Un mensaje le voy dejando al atrevido
al que ríe de la credulidad del nicho,
del momento confirmará lo dicho
en el umbral de los pasos que se han perdido
A todo aquel que sin genio vende el alma,
al que pierde esperanzas, condolido
entregándole al demoníaco su alma;
de por inconsistencia de la fuerza de su aura
de por los pedregosos caminos sin finales
de calles ciegas, vericuetos de barriales
de yuxtapuestas las salidas, cree,
que con la muerte se depura
no chilles pués,
cuando cobren por facturas
los errores de ésta vida en que apuras,
cada paso que son pesos del después
en la olla desolada del olvido
donde tu carne sea parte del hervido.
EPEV- Poerrante. 2012
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