Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
REINICIOS CON LUNA CRECIENTE
El merengue desgasta el piso
pero hay hedor en las paredes aún
ese humo estrafalario
que no devenga ya el tiempo
por andar desortijando sombras
entre relojeros baratos.
La luna creciente desdice las edades,
el silencio despotrica desde andamios misóginos,
sólo quedan lágrimas de velorio
las luces del último carnaval extraviadas
de otras épocas, otros shows mediáticos.
En las tapias de la calle
el sueño enreda los harapos,
el terco caminante
escuece su sed
la cal de sus miradas
vuelve polvo los senderos.
Fue el día, el instante,
el año acaba,
el retorno de los histriones
las mismos actos agitándose
sin que nadie aplauda.
Hoy:
éxtasis de luz
desparraman heliotropos;
preserva la vida quizás
otros esperanzadores humedales.
El merengue desgasta el piso
pero hay hedor en las paredes aún
ese humo estrafalario
que no devenga ya el tiempo
por andar desortijando sombras
entre relojeros baratos.
La luna creciente desdice las edades,
el silencio despotrica desde andamios misóginos,
sólo quedan lágrimas de velorio
las luces del último carnaval extraviadas
de otras épocas, otros shows mediáticos.
En las tapias de la calle
el sueño enreda los harapos,
el terco caminante
escuece su sed
la cal de sus miradas
vuelve polvo los senderos.
Fue el día, el instante,
el año acaba,
el retorno de los histriones
las mismos actos agitándose
sin que nadie aplauda.
Hoy:
éxtasis de luz
desparraman heliotropos;
preserva la vida quizás
otros esperanzadores humedales.
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