jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me amaneció más grande
como de 30 centímetros...
"Debe ser por la mezcla de Prozac
y Valium que estoy tomando" pensé
Mi mujer me lo vio al despertar
sus ojos despidieron llamaradas de fiebre
se lo metió en la boca hasta donde le cupo
lo chupó como se chupa el gobierno
nuestros impuestos
al final se sentó encima
y no paró hasta vaciarse entera
(dejó la cama hecha una alberca)...
después cayó en coma
Pero mi terrorífico órgano se mantuvo enhiesto
(incluso parecía haberse agrandado)
Intenté masturbarme
y sólo conseguí que creciera otro poco...
¡debía de andar ya cerca de los 35 centímetros!
¡La calentura me retumbaba detrás de las sienes!
¡Veía todo rojo!
¡Me quemaba por dentro!...
Lo metí en una cubeta con hielos
pero no tardaron en derretirse
(y el agua empezar a hervir)
Desesperado salí a la calle
en busca de un orificio donde aliviarme
El primero que hallé pertenecía a un perro,
al que con dos embestidas convertí en cadáver...
Con asco y desesperación me desprendí su cuerpo
y eché a correr sin rumbo fijo
(como poseído por el mismísimo espíritu del dios Falopio,
o algún otro de esos diosecillos degenerados)
Para entonces ya la cosa me daba a las rodillas
y me ardía como un autogol de México
jugando la final contra Argentina en Sudáfrica 2010
A pocos metros de llegar a la siguiente esquina
me dí de bruces contra una mujer con cuerpo de vaca
que tuvo la suerte de ser la primera en la Historia
a quien le practicaron la liposucción por la vagina
No quiero hacer larga la historia
Antes de llegar al Zoológico dejé partidos por la mitad
por lo menos un par de docenas de cuerpos
entre personas, animales y agentes de tránsito
Mi bestial urgencia, sin embargo
no había hecho más que redoblarse
No quiero ni imaginar lo que habría pasado
si el destino no me hubiera llevado
justo frente a la jaula de los gorilas...
justo delante de aquella comprensiva mirada...
aquellos ojos de miel que me contemplaban
detrás de los barrotes...
La placa adosada al pie de la jaula
decía su nombre
"Matilda". Gorila hembra de Uganda
10 años, 180 kilos
...una montaña de carne...
Mi mente atisbó el fin de mi martirio
Matilda había visto la grandeza de mi pesadumbre...
con inteligencia se puso de espaldas trás los barrotes,
y se agachó hasta tocar el piso con la frente...
"¡oh, Dios mío, perdóname por no haber creído en ti!"
Cuando penetré por aquella espléndida hendidura
pude oir mi propio semen
canturreando un himno de felicidad...
como un gracioso arroyuelo saltarín
al bajar de la montaña y ver el mar...
como de 30 centímetros...
"Debe ser por la mezcla de Prozac
y Valium que estoy tomando" pensé
Mi mujer me lo vio al despertar
sus ojos despidieron llamaradas de fiebre
se lo metió en la boca hasta donde le cupo
lo chupó como se chupa el gobierno
nuestros impuestos
al final se sentó encima
y no paró hasta vaciarse entera
(dejó la cama hecha una alberca)...
después cayó en coma
Pero mi terrorífico órgano se mantuvo enhiesto
(incluso parecía haberse agrandado)
Intenté masturbarme
y sólo conseguí que creciera otro poco...
¡debía de andar ya cerca de los 35 centímetros!
¡La calentura me retumbaba detrás de las sienes!
¡Veía todo rojo!
¡Me quemaba por dentro!...
Lo metí en una cubeta con hielos
pero no tardaron en derretirse
(y el agua empezar a hervir)
Desesperado salí a la calle
en busca de un orificio donde aliviarme
El primero que hallé pertenecía a un perro,
al que con dos embestidas convertí en cadáver...
Con asco y desesperación me desprendí su cuerpo
y eché a correr sin rumbo fijo
(como poseído por el mismísimo espíritu del dios Falopio,
o algún otro de esos diosecillos degenerados)
Para entonces ya la cosa me daba a las rodillas
y me ardía como un autogol de México
jugando la final contra Argentina en Sudáfrica 2010
A pocos metros de llegar a la siguiente esquina
me dí de bruces contra una mujer con cuerpo de vaca
que tuvo la suerte de ser la primera en la Historia
a quien le practicaron la liposucción por la vagina
No quiero hacer larga la historia
Antes de llegar al Zoológico dejé partidos por la mitad
por lo menos un par de docenas de cuerpos
entre personas, animales y agentes de tránsito
Mi bestial urgencia, sin embargo
no había hecho más que redoblarse
No quiero ni imaginar lo que habría pasado
si el destino no me hubiera llevado
justo frente a la jaula de los gorilas...
justo delante de aquella comprensiva mirada...
aquellos ojos de miel que me contemplaban
detrás de los barrotes...
La placa adosada al pie de la jaula
decía su nombre
"Matilda". Gorila hembra de Uganda
10 años, 180 kilos
...una montaña de carne...
Mi mente atisbó el fin de mi martirio
Matilda había visto la grandeza de mi pesadumbre...
con inteligencia se puso de espaldas trás los barrotes,
y se agachó hasta tocar el piso con la frente...
"¡oh, Dios mío, perdóname por no haber creído en ti!"
Cuando penetré por aquella espléndida hendidura
pude oir mi propio semen
canturreando un himno de felicidad...
como un gracioso arroyuelo saltarín
al bajar de la montaña y ver el mar...