Guarda el saber popular
tantas sentencias inciertas
que más que sabiduría
nos deja falsas creencias.
Hay mil refranes sabidos
por niños que apenas andan,
por jóvenes de cultura
y por señores de casta.
Hay mil citas y aforismos,
y proverbios que se cantan,
que pasan de boca en boca
y saltan de casa en casa.
Se conocen en los pueblos,
en ciudades y montañas,
se disfrazan de lecciones
y casi todas son falsas.
Nos dan lecciones baratas
sobre penas y tristezas:
No hay mal que cien años dure,
el tiempo cura las penas.
Yo tan solo me pregunto
lo que opinan de esas citas
los que nacieron enfermos
para el resto de sus vidas.
Sobre el esfuerzo y las metas
se dicen unas palabras
tirando de la cultura
del aforismo y la rima.
Quien la sigue la consigue,
Sin saber que nos animan
a luchar por nuevas sueños
que en pesadilla terminan.
Entre las clases sociales,
los países y las tierras,
también eligen sus citas,
tomándolas como lemas.
Los ricos en su riqueza
nos hablan de la miseria:
El dinero no entrega
felicidad ni sonrisas
y lo más pobres contestan
que no quieren esas cosas,
tan solo comprar comida
para sus hijos y esposas.
Los que pecan de optimistas
nos gritan hermosos lemas:
No hay mal que por bien no venga,
ya llegarán recompensas.
Y los realistas contestan
que miren hacia esas tierras
que visitaron tormentas,
epidemias y miserias.
Que miren esos países
que ya han vivido mil guerras
mientras siguen esperando
ese bien que los compensa.
Hasta de grandes poetas
se han robado unas palabras
que convertir en consejos
que no valen para nada.
Esos que dicen altivos
con pose disimulada:
Se hace camino al andar
te engañan con la mirada.
El camino será igual
decidas lo que decidas,
empieza cuando nacemos
y la muerte es la llegada.
Así que si esta cultura
tan rica en bellas palabras,
en refranes populares
y en sentencias mal rimadas.
se olvidara de sus lemas
para prestar más ayudas,
si ante los graves problemas
en vez de encontrar poetas
que nos reciten un verso,
encontrásemos personas
que se inclinen por un gesto,
si olvidásemos las letras
y las voces y los versos,
y las bonitas palabras,
para quedar en silencio
luchando por las personas,
entonces ya no haría falta
apartarnos la mirada,
pedirle curas al tiempo,
ni gritarnos en voz alta
que vendrán tiempos mejores,
ni dar lecciones baratas,
ni consejos gratuitos,
porque entonces las palabras
tan solo serían usadas
para poder dar las gracias
por nuestras manos tendidas,
por las ayudas prestadas.
tantas sentencias inciertas
que más que sabiduría
nos deja falsas creencias.
Hay mil refranes sabidos
por niños que apenas andan,
por jóvenes de cultura
y por señores de casta.
Hay mil citas y aforismos,
y proverbios que se cantan,
que pasan de boca en boca
y saltan de casa en casa.
Se conocen en los pueblos,
en ciudades y montañas,
se disfrazan de lecciones
y casi todas son falsas.
Nos dan lecciones baratas
sobre penas y tristezas:
No hay mal que cien años dure,
el tiempo cura las penas.
Yo tan solo me pregunto
lo que opinan de esas citas
los que nacieron enfermos
para el resto de sus vidas.
Sobre el esfuerzo y las metas
se dicen unas palabras
tirando de la cultura
del aforismo y la rima.
Quien la sigue la consigue,
Sin saber que nos animan
a luchar por nuevas sueños
que en pesadilla terminan.
Entre las clases sociales,
los países y las tierras,
también eligen sus citas,
tomándolas como lemas.
Los ricos en su riqueza
nos hablan de la miseria:
El dinero no entrega
felicidad ni sonrisas
y lo más pobres contestan
que no quieren esas cosas,
tan solo comprar comida
para sus hijos y esposas.
Los que pecan de optimistas
nos gritan hermosos lemas:
No hay mal que por bien no venga,
ya llegarán recompensas.
Y los realistas contestan
que miren hacia esas tierras
que visitaron tormentas,
epidemias y miserias.
Que miren esos países
que ya han vivido mil guerras
mientras siguen esperando
ese bien que los compensa.
Hasta de grandes poetas
se han robado unas palabras
que convertir en consejos
que no valen para nada.
Esos que dicen altivos
con pose disimulada:
Se hace camino al andar
te engañan con la mirada.
El camino será igual
decidas lo que decidas,
empieza cuando nacemos
y la muerte es la llegada.
Así que si esta cultura
tan rica en bellas palabras,
en refranes populares
y en sentencias mal rimadas.
se olvidara de sus lemas
para prestar más ayudas,
si ante los graves problemas
en vez de encontrar poetas
que nos reciten un verso,
encontrásemos personas
que se inclinen por un gesto,
si olvidásemos las letras
y las voces y los versos,
y las bonitas palabras,
para quedar en silencio
luchando por las personas,
entonces ya no haría falta
apartarnos la mirada,
pedirle curas al tiempo,
ni gritarnos en voz alta
que vendrán tiempos mejores,
ni dar lecciones baratas,
ni consejos gratuitos,
porque entonces las palabras
tan solo serían usadas
para poder dar las gracias
por nuestras manos tendidas,
por las ayudas prestadas.