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Refracción Nº 20

ASTRO_MUERTO

Poeta fiel al portal
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REFRACCIÓN Nº 20

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Sobre el silencio parcial y desgarrado voy montando esta discordia.
Ella me trae el momento incorruptible de una observación sintomática.
Y este instante que se nutre de inexactas sensaciones,
me señala al olvido,
me aclara también que gentiles decires
son testigos injuriosos
de la volatilidad de mi inequívoco viaje.
Ahora es que me dispongo a ir, así que
llego a la certera refracción nº 20
y dos secretos me saludan
entre dos congojas solemnes y un estado de amargura característico de tiempos perdidos.
Arriba, las ideas se amontonan y exacerban de premura, tremola actitud las sabe,
ternuras ataviadas de vanidad y baldía rigidez que no supimos ser pugna, en el recuerdo lábil, triste y gris de la procuración alterna.
Abajo,
todos los suplicios enrojecen,
señal inexorable de mi fructífera resta (suena de fondo una cordura)
por lo que una bifurcación siempre inquiere a la razón recalcándole: «hubo vicio antes de que la ramificación cumpliese la orden de proferir retorno».
Ya no hay vuelta, sin embargo,
y que sepa la gana a plenitud,
que me escuche el desacuerdo, la opinión taxativa
y la agudeza se haga sorda intolerable, que sigo a las reacciones 1 de mis prudencias,
que pasaré con todo sarcasmo hasta el fondo de la utilidad, la sanación conspicua,
la congruencia del silencio, e ignoraré las aseveraciones que me hagan quiebres coloquiales, su sinergia histriónica. Súmeseme al rugir tempo de las siestas alas, truenen cuotas en la promiscuidad de una furia, callen las ausencias por cuanto tuvieron nombre de cosas,
porque yo recuerdo aún el semblante de su mirada número 4,
su ondular al fondo de la caricia más dinámica,
la palabra más palabra y el concepto más algo que todo lo todo junto.
Y ahora aquí
¿dónde podré aludirla entre soplos oradores que se abren de rumor en rumor por mi viajar perpetuo…
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REFRACCIÓN Nº 20

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Sobre el silencio parcial y desgarrado voy montando esta discordia.
Ella me trae el momento incorruptible de una observación sintomática.
Y este instante que se nutre de inexactas sensaciones,
me señala al olvido,
me aclara también que gentiles decires
son testigos injuriosos
de la volatilidad de mi inequívoco viaje.
Ahora es que me dispongo a ir, así que
llego a la certera refracción nº 20
y dos secretos me saludan
entre dos congojas solemnes y un estado de amargura característico de tiempos perdidos.
Arriba, las ideas se amontonan y exacerban de premura, tremola actitud las sabe,
ternuras ataviadas de vanidad y baldía rigidez que no supimos ser pugna, en el recuerdo lábil, triste y gris de la procuración alterna.
Abajo,
todos los suplicios enrojecen,
señal inexorable de mi fructífera resta (suena de fondo una cordura)
por lo que una bifurcación siempre inquiere a la razón recalcándole: «hubo vicio antes de que la ramificación cumpliese la orden de proferir retorno».
Ya no hay vuelta, sin embargo,
y que sepa la gana a plenitud,
que me escuche el desacuerdo, la opinión taxativa
y la agudeza se haga sorda intolerable, que sigo a las reacciones 1 de mis prudencias,
que pasaré con todo sarcasmo hasta el fondo de la utilidad, la sanación conspicua,
la congruencia del silencio, e ignoraré las aseveraciones que me hagan quiebres coloquiales, su sinergia histriónica. Súmeseme al rugir tempo de las siestas alas, truenen cuotas en la promiscuidad de una furia, callen las ausencias por cuanto tuvieron nombre de cosas,
porque yo recuerdo aún el semblante de su mirada número 4,
su ondular al fondo de la caricia más dinámica,
la palabra más palabra y el concepto más algo que todo lo todo junto.
Y ahora aquí
¿dónde podré aludirla entre soplos oradores que se abren de rumor en rumor por mi viajar perpetuo…
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Numero unico para en la sustancia cieta contemlar esos ojos de intervencion formada
entre la escenografia de un gemido donde adular esos indicativos oradores- sencillamente
bellissimo. luzyabsenta
 
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