Karla Incauta
Reiniciándome
La vida y la muerte...
la vida como una especie de "lapsus" o acaso déjà vu,
espacio erróneo en que fuimos carne,
hueso y carne,
sangre y saliva...
Conveniente es creer que la existencia es eterna,
eterna más que el fluido, en que depositamos nuestra humanidad
no más que un escupo eterno y ondulante
Somos compactos y a la vez disgregados,
estamos aquí, pero también allá
buscamos principios o fórmulas para encontrar el sentido,
aún cuando ese sentido no signifique nada más
Solo formamos parte de una abultada cantidad de conectores,
y es que evidentemente no podríamos mejorar
Estamos hechos para habitar dentro de un pañuelo con mocos
y esos mocos somos nosotros
Nada es tan importante como para pretender pisotearnos pues,
en una máquina todo ensambla perfectamente,
un conector azul no necesitó adornar con más colores su luz
para suponer superioridad, en cambio,
rojos y verdes estuvieron siempre al servicio de sí mismos
pues saben que es un juego pedante esto de la verdad...
Todo tiene su propia realidad, todo es mental
y fuera del cerebro nada existe en verdad
ni tu familia, ni tus hijos
todo fue creado en razón de tu estructura sensorial
tenemos un creador de todo,
si, eso es verdad,
pero ese creador eres tú
porque nada ha sido lo que creías,
no obstante, todo ha sido lo que querías...
Tal cantidad de años no han sucedido,
el tiempo que en calendarios contaste no existe más que en tu pensar
¿Cuantos mundos han acontecido en realidad?
¿Quien podrá decirme alguna vez,
por cuantas estrellas nos hemos quedado colgados?...
Nacer y morir, para luego
nacer y morir sucesivamente...
Hueso, carne, saliva y sangre, nada más
¿Cuanto tiempo aconteció desde eso?
Tal vez la acción de abrir y cerrar los ojos
no diste mucho del tiempo en que vamos viviendo por estos
nuevos y viejos cielos...
la vida como una especie de "lapsus" o acaso déjà vu,
espacio erróneo en que fuimos carne,
hueso y carne,
sangre y saliva...
Conveniente es creer que la existencia es eterna,
eterna más que el fluido, en que depositamos nuestra humanidad
no más que un escupo eterno y ondulante
Somos compactos y a la vez disgregados,
estamos aquí, pero también allá
buscamos principios o fórmulas para encontrar el sentido,
aún cuando ese sentido no signifique nada más
Solo formamos parte de una abultada cantidad de conectores,
y es que evidentemente no podríamos mejorar
Estamos hechos para habitar dentro de un pañuelo con mocos
y esos mocos somos nosotros
Nada es tan importante como para pretender pisotearnos pues,
en una máquina todo ensambla perfectamente,
un conector azul no necesitó adornar con más colores su luz
para suponer superioridad, en cambio,
rojos y verdes estuvieron siempre al servicio de sí mismos
pues saben que es un juego pedante esto de la verdad...
Todo tiene su propia realidad, todo es mental
y fuera del cerebro nada existe en verdad
ni tu familia, ni tus hijos
todo fue creado en razón de tu estructura sensorial
tenemos un creador de todo,
si, eso es verdad,
pero ese creador eres tú
porque nada ha sido lo que creías,
no obstante, todo ha sido lo que querías...
Tal cantidad de años no han sucedido,
el tiempo que en calendarios contaste no existe más que en tu pensar
¿Cuantos mundos han acontecido en realidad?
¿Quien podrá decirme alguna vez,
por cuantas estrellas nos hemos quedado colgados?...
Nacer y morir, para luego
nacer y morir sucesivamente...
Hueso, carne, saliva y sangre, nada más
¿Cuanto tiempo aconteció desde eso?
Tal vez la acción de abrir y cerrar los ojos
no diste mucho del tiempo en que vamos viviendo por estos
nuevos y viejos cielos...