Hoy de nuevo nos mire a través del cristal, ellos estaban solos yo también estaba sola, con la nostalgia en la mochila y en los ojos, con las ganas de salir caminando con la espalda derechita como me enseñaron desde siempre, con la cabeza en alto, como si la vida no fuera otra cosa que la postura correcta de mi cuerpo. Nos mire, ellos no me miraban a mí y sin embargo me invadía esa sensación de vergüenza, como si me hubieran descubierto pensándote mientras no estabas, me hubieran descubierto cursi y al sentirme delatada me viniera el color a las mejillas y entonces ya no quise salir caminando si no corriendo y sin importarme la postura, suficiente hubiera sido con salir corriendo sin tropezarme a los tres pasos. Pero en fin no hubo quien se atreviera a señalar con el dedo tu rostro que me salía por los ojos y yo fingí que no me daba cuenta.
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