Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Porque al caminar por las calles de Santiago,
uno cree que oye un redoble de tambores,
pero también cree que quitarle dinero a los camiones del dinero es fácil,
y no hay redoble,
ni los dineros negros o blancos, los diapasones que nos pongan en tono correcto,
para afinar esta vida extraña, a veces llena de sonrisas,
después a veces son miradas lisas,
como caras de payaso, fijas,
aterradoras, como los disparos en noches que llegan a nuestras rendijas,
y corremos aprisa para que los tambores no anuncien nuestra rendición a sabandijas,
las hijas de las huestes lisas,
los perros, esos cientos de miles que navegan por nuestras calles,
que no parecen nunca desfallecer de hambre,
que uno los ve día tras día ausentes pero sonrientes,
en cornisas o persiguiendo taxis,
ladrando, enojados, siguiendo una praxis de ellos,
los bellos ejemplares que no tienen raza,
o la tienen múltiple,
coloridos canes,
dignos de algunos refranes que no compongo todavía,
pero que alguna vez creí escuchar en sueños,
cuando los dueños son dueñas,
mujeres que se van,
mujere que me amaron,
y disparos cuando se fueron.
uno cree que oye un redoble de tambores,
pero también cree que quitarle dinero a los camiones del dinero es fácil,
y no hay redoble,
ni los dineros negros o blancos, los diapasones que nos pongan en tono correcto,
para afinar esta vida extraña, a veces llena de sonrisas,
después a veces son miradas lisas,
como caras de payaso, fijas,
aterradoras, como los disparos en noches que llegan a nuestras rendijas,
y corremos aprisa para que los tambores no anuncien nuestra rendición a sabandijas,
las hijas de las huestes lisas,
los perros, esos cientos de miles que navegan por nuestras calles,
que no parecen nunca desfallecer de hambre,
que uno los ve día tras día ausentes pero sonrientes,
en cornisas o persiguiendo taxis,
ladrando, enojados, siguiendo una praxis de ellos,
los bellos ejemplares que no tienen raza,
o la tienen múltiple,
coloridos canes,
dignos de algunos refranes que no compongo todavía,
pero que alguna vez creí escuchar en sueños,
cuando los dueños son dueñas,
mujeres que se van,
mujere que me amaron,
y disparos cuando se fueron.