No tengo mucha experiencia como poeta, ni tampoco siendo un cabrón de mierda. Pero como dicen por ahi, nunca es tarde para aprender. Pues hay días o momentos cuando nos encontramos, sino frente a frente, si a través de las letras con la desagradable costumbre de personas que se gozan en pensar que en la vida, poética o normal, todo vale y vale madres, incluyendo si se tiene que ser el dragón/a de las siete cabezas apocalípticas para llamar más la atención.
Estas pretensiones o múltiples personalidades capturadas por escrito, extrañas para muchos, pero para estos tan normales, son experiencias que escriben en el cotidiano diario de su falsedad, y sin pesar alguno porque lo que florece en el corazón de estos es una malvada u oscura flor poética que se alimenta de una tóxica brisa que huele a versos muertos.
En si, todo lo ven como un juego justo y mucho más interesante si a través del sucio baño de la grandeza reciben esos aplausos o extrañas alegrías que viajan muy de prisa hasta sus rincones oscuros o almas sin escrúpulos.
Lo de la falsedad es un juego de nunca acabar y quien siempre acaba estancado en este es el jugador mismo y del cual nunca escapara sin volverse un portador de la verdad, un chofer de esta que no busque ni curvas cerradas ni giros salvajes porque la verdad, poética o normal es recta y siempre es felicidad, un tipo de amistad que se lleva en el alma porque el hecho de ser lo que todos podemos ser, honestos, nos da un sonreir sano y sin misterios, como una humilde y bella primavera que todos recordamos.
Fidel Guerra, Oregon, Marzo 18, 2021.
Estas pretensiones o múltiples personalidades capturadas por escrito, extrañas para muchos, pero para estos tan normales, son experiencias que escriben en el cotidiano diario de su falsedad, y sin pesar alguno porque lo que florece en el corazón de estos es una malvada u oscura flor poética que se alimenta de una tóxica brisa que huele a versos muertos.
En si, todo lo ven como un juego justo y mucho más interesante si a través del sucio baño de la grandeza reciben esos aplausos o extrañas alegrías que viajan muy de prisa hasta sus rincones oscuros o almas sin escrúpulos.
Lo de la falsedad es un juego de nunca acabar y quien siempre acaba estancado en este es el jugador mismo y del cual nunca escapara sin volverse un portador de la verdad, un chofer de esta que no busque ni curvas cerradas ni giros salvajes porque la verdad, poética o normal es recta y siempre es felicidad, un tipo de amistad que se lleva en el alma porque el hecho de ser lo que todos podemos ser, honestos, nos da un sonreir sano y sin misterios, como una humilde y bella primavera que todos recordamos.
Fidel Guerra, Oregon, Marzo 18, 2021.
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